Capitulo: 25

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El humo del cigarro se dispersaba en el aire, el día estaba nublado, un clima perfecto, aunque daba más flojera trabajar con días lluviosos. Mis compañeros de trabajo charlaban sobre temas que no me interesaban en lo absoluto, yo me limitaba a escuchar, tampoco me interesaba relacionarme con ellos, no me sentía cómodo con su forma de pensar, no es que fuesen malas personas, simplemente mi forma de ser no compaginaba con la de ellos.
Termino el descanso, regrese a mi área, los días posteriores a la muerte de mi madre pasaron con tranquilidad, me ausente 3 días, podría haberme ausentado más, pero estar encerrado por más días me harian luchar contra mi mente, lo cual no queria, trataba de mantenerme ocupado lo más que podía, aun tenía cuentas que pagar, pero con lo que estaba ganando no seria problema, además podía comenzar a tener un ahorro significativo, tal vez suene mal de mi parte, pero me relajaba que mi madre ya no este aquí por qué sólo sufría, y ahora debe estar descansando, se que me cuida donde quiera que esté, sólo por eso no puedo venirme abajo ahora que estoy superando todo lo sucedido. También decidí estudiar una maestría, quería seguir preparandome para alejarme de esta ciudad que sólo me traía malos recuerdos, tal vez algún día vivir en otro país, yo que se, cualquier cosa es buena.

Hace unos días salí con Sarah a tomar un café, me contó que siguió estudiando y en el instituto conoció a una persona que le movió el mundo, la apoyo incondicionalmente, le ánimo a ir a terapia para ayudarle a resolver los problemas que cargaba, al terminar la universidad, su pareja le propuso matrimonio, y ahora estaban felices juntos, parece ser que la relación con sus padres mejoro bastante y suele visitarlos, se entero de la muerte de mi madre y quiso pasar a ver cómo me encontraba, estaba feliz por ella, encontró a alguien que le ayudó construir un mejor futuro, eso no se puede cambiar por nada.
Mis días resultaban muy monótonos, trabajaba horas extra para no regresar temprano a casa, comencé hacer ejercicio para terminar el día muy cansado y dormir con facilidad, prácticamente esa era mi rutina, en ocasiones algunos compañeros me visitaban, pero lo cierto es que prefería estar sólo, a veces mensajeaba con Rocío, pero nuestras conversaciones eran cortas y simple. Andrea y Marcos a veces venían para sacarme de la rutina, con ellos dos si me sentía en paz, me gustaba que vinieran, incluso me ofrecieron vivir en la misma ciudad que ellos, pero a pesar de querer alejarme de aquí, aun no me sentía del todo listo para hacerlo, tal vez me contradiga un poco, pero es un sentimiento que sólo yo entiendo.

Aquella sensación de sentirse estancado me estaba resultado cada vez más familiar, mis allegados estaban consiguiendo poco a poco sus éxitos, en cambio yo sentía que no avanzaba nada, días, semanas y meses transcurrieron, comenzaba a sentir que no tenía sentido seguir así, quería poder sentirme en paz, tranquilo, feliz, pero cada día que pasaba lo veía cada vez más difícil, mis momentos felices era eso; simples momentos.
Salí una vez más de mi jornada laboral, la noche estaba haciéndose presente, pronto terminaría por oscurecer, no quería llegar a casa, me dispuse a ir a un bar y tomar un par de tragos. Una vez en el lugar, me senté a un costado de la barra, ordene una botella de whisky, el barman no tardo en pasarme el vaso y la botella que pedí, rápidamente me serví un trago, me lo tome al instante, sentí cómo mi garganta quemaba un poco por la brusquedad en la que lo tome. Una vez más me sumergi en mis pensamientos, mientras más pasaba el tiempo, más se vaciaba la botella, nunca creí estar en una situación cómo esta, me encontraba rodeado de hombres cuyas vidas estaban en desorden y venían aquí a huir de sus problemas, ocultarse en el alcohol... Patético.

-Tristemente todos los hombres que vienen a este bar, son hombres que han perdido su camino, pero es una lastima ver a alguien tan joven cómo tú aquí. -El barman me hablaba, ya me encontraba ebrio, sólo le mire y le sonreí con sarcasmo.

-¿Que sabrás tú? mientras más te compren, mejor para ti, solo limitante a vender alcohol. -Aquella sonrisa se me borro del rostro y volví a luchar contra mi mente.

Caminos CruzadosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora