Capítulo 2

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Por un café💉

Los rayos del sol logran colarse por la ventana, impactando en el rostro de la castaña haciendo que sus azules ojos se abran. Mira a su alrededor y ve a su amiga pelirroja a su lado quien sigue durmiendo profundamente.

Tras un debate mental, decide bajar a prepararse un café aunque con cada paso que da, el dolor agudo en su costado se hace aún más molesto.

Llega al primer piso que está hecho un completo desastre debido a los estragos de la noche anterior y con cuidado va a la cocina. Coloca la jarra de cristal en la cafetera cuando se ve interrumpida por el timbre de la puerta. Camina hasta allí con cuidado y abre.

—Buenos días —La saluda un repartidor con un gran ramo de rosas en sus manos.

—¿Buenas días? —Responde dudosa viendo las hermosas rosas, pero sin comprender

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—¿Buenas días? —Responde dudosa viendo las hermosas rosas, pero sin comprender.

—Traigo un pedido para Amethyst Williams. ¿Es usted?

—Sí. ¿Quién lo envía?

—Es anónimo. ¿Puede firmar aquí?

—Claro —Firma en la IPad y toma el ramo de rosas percatándose de que hay una pequeña nota en ella.

Va hasta la cocina y toma la nota con sumo cuidado de no maltratar las flores.

"Las rosas no harán que se sienta mejor, pero espero que sirvan como disculpa por haberla atropellado. Un placer haberla conocido aunque no en la mejor situación. Zeus Russo".

Su corazón se acelera con solo saber que la nota en sus manos fue escrita por aquel hombre pedante y confiado.

—Espero que esas hermosas rosas no hayan sido enviadas por Michael —Habla su amiga apareciendo por las escaleras. La castaña le cede la tarjeta aún con los nervios de punta. —¿Zeus te envío rosas? ¡Uy! —Eleva la voz.

—Deja de gritar, me duele la cabeza —Se queja girando los ojos. Se acerca a la cafetera, se sirve un poco de aquel oscuro y amargo líquido para luego endulzarlo.

—Sabía que Zeus se había fijado en ti de una forma diferente.

—Deja de decir estupideces. Ese hombre tiene cientos de mujeres a su merced, dudo que se fije en alguien como yo. Además, de ser ese el caso, no me interesa. Seguramente solo envío esas rosas para sentirse bien consigo mismo y que su conciencia no lo atormente —Lleva la taza caliente a sus labios permitiendo que sus papilas gustativas degusten el sabor más delicioso de todos.

Desde que empezó a estudiar medicina, la cafeína se convirtió en algo parecido a una adición. Lo tomaba en las noches para mantenerse despierta hasta que el amor por aquello se volvió más profundo y ahora lo toma para disfrutarlo.

—Sí, sí —Habla su amiga mientras gira los ojos. —Este lugar es un desastre.

—Sí, debemos limpiar lo antes posible.

Cúrame el almaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora