Capítulo 41

1.5K 86 2
                                        

Oikogéneia💉

—Zeus... —La voz de Amethyst se escucha como un susurro al ver el muelle en el que acaba de atracar el lujoso yate. Se trata del hermoso puerto El Pireo en Grecia —¿Zeus, que hacemos aquí? —Sus ojos se encuentran y en los de ella hay una mar desbordado de lágrimas a punto de caer.

—Disfrutar de nuestra luna de miel —Besa su mejilla suavemente. —Vamos, debemos instalarnos en la habitación del hotel —Ordena tomándola de la mano y ayudándola a bajar de la embarcación. Al tocar tierra, una camioneta se detiene frente a ellos, el chófer baja la ventanilla y se trata de Anthony.  —¡Que oportuno!  —Bromea el rubio abriendo la puerta trasera para su esposa quien sube en seguida. Vuelve al yate para tomar las pocas maletas que llevaron y regresa a la camioneta.  —¿Cómo te sientes?  —Le pregunta a su mujer al ver que esta no ha dicho palabra.

—Estoy en Grecia —Murmura.

—Sí, estás en Grecia —Toma su mano en señal de apoyo.  —Estás en Grecia junto a tu esposo e hijo —Besa el dorso de está antes de prestar completa atención a las hermosas calles que los dirigen al hotel Sheraton Rhodes Resort donde se alojaran las siguientes noches. Al cabo de unos minutos, la camioneta se detiene frente al impetuoso edificio de incontables pisos. Las luces, el reflejo de la luna y las estrellas, las luces de los autos chocando contra su fachada, todo aquello le da ese efecto de fantasía que Zeus tanto buscaba para su mujer. Sin emitir palabra, la toma de la mano y suben inmediatamente a su habitación ya que Anthony se había encargado de todo. —¿Qué te parece? —Le pregunta a su mujer cuando ingresan en la habitación.

—Este lugar es hermoso aunque aun no comprendo porque estamos aquí.

—Bueno, quise traerte y...

—¡Pero yo no quería venir! —Interrumpe. —Creí que lo habías entendido cuando te dije que no tenía ni quería comunicación con la familia de mi madre.

—Puede que no lo quieras, pero lo necesitas. Yo sé que así es y simplemente quise...

—¿Y crees que por qué me trajeras aquí iría inmediatamente con mi familia y me olvidaría de todo mi pasado? ¡Pues, estás equivocado! No es ni será así. Yo ya no pertenezco a esa familia y tampoco quiero que mi hijo pertenezca a ellos —Informa antes de encerrarse en el baño.

—Doctora abra la puerta —Ordena con paciencia. —Amy, abre la puerta por favor —Pide, pero esta no le hace caso y él decide darle su espacio e ir a conocer el hotel.

Varias horas después...

—¿Dónde estabas? —Le pregunta la castaña a su marido al verlo entrar en la habitación.

—Fui a dar alguna vueltas hasta que pudieras calmarte. ¿Podemos hablar?

—Tengo hambre —Murmura avergonzada pues estaba a punto de llamar al recepción.

—Saldremos a cenar en un momento, pero primero quiero hablar contigo.

—Ok... —Responde dudosa. El rubio toma asiento frente a ella y por algunos minutos se mantiene en silencio.

—Amy, sé que piensas que no tienes o quieres nada que ver con la familia de tu madre, pero te equivocas y yo quiero ayudarte así como tú lo hiciste conmigo cuando me ayudaste a sanar. Por eso te traje aquí, para ayudarte a sanar e intento hacerlo —Suspira. —Te ofrezco un trato, iremos con tu familia y si al final de las vacaciones decides que no quieres tener nada que ver con ellos, yo lo entenderé y no insistiré más en el tema.

—¿Lo prometes?

—Lo prometo. Ahora, prepárate, iremos a cenar —Besa su mejilla antes de irse al baño.

Cúrame el almaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora