Capítulo 33

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Acéptame💉

<<Todos tenemos una debilidad, un punto débil, un talón de Aquiles... y para mí, mi punto de flaqueza es esa mujer de cabello castaño y ojos tan profundos como el mar. Por ella soy capaz de enfrentarme a quien sea. Por ella soy capaz de todo solo por tener sus labios sobre los míos por una corta fracción de tiempo>>. Piensa Zeus mientras ve como su mujer se termina de vestir frente al gran espejo de cuerpo completo.

—Amy, llegaremos tarde —Gruñe el rubio por quinta vez en los últimos diez minutos. —No sé a dónde vamos, pero llegaremos tarde.

—¡Zeus! —Grita en señal de reproche. —¿Te tomaste tus píldoras? —Pregunta mientras se hace un fino delineado en el párpado.

—Creí que eras tú quien debía tomarla para no quedar embarazada —Bromea mientras se acerca a ella.

—¿No crees que estás muy gracioso? —Se gira hacia él.

—Creo que el amor tiene ese efecto —Pasa su mano por su cintura y la atrae hacia él. —¿No planeas decirme a dónde vamos?

—Al hospital.

—¿Al hospital vestida de esa manera? —La mira de arriba abajo.

—Sí, vamos o llegaremos tarde —Lo toma de la mano y lo arrastra a la salida del departamento. Suben al ascensor en compañía de otros inquilinos del edificio hasta salir de este y subir a uno de los tantos autos del rubio que es manejado por su chofer.

—Señor, su abuelo ha estado llamando... —Informa este sin dejar de mirar la carretera. A penas escucha estás palabras, el cuerpo del rubio se tensa notablemente.

—Tranquilo —Le susurra su novia. —Anthony, cuando el abuelo Russo te llame le informas que Zeus no desea hablar con él por ahora —Ordena sin despegar la vista de aquellos ojos azules. El rubio aprieta levemente su muslo descubierto antes del auto detenerse frente al hospital.

Anthony baja primero y abre la puerta del auto para su jefe quien luego ayuda a su pareja. Del hospital entran y salen varias personas vestidas de forma elegante.

—¿Se puede saber que ocurre? —Pregunta sin comprender en lo más mínimo de que se trata.

—Te gustará —Asegura antes de arrastrarlo hacia la entrada del hospital. Inmediatamente, un escenario aparece en su campo de vista seguido de varias personas que mueven sus cuerpos al compás de la suave música tocada por los músicos sobre el escenario. Zeus enfoca un poco más la mirada hasta darse cuenta de que se trata de los doctores y enfermeros del hospital.

—¡Zeus, Amethyst! —Grita Camilla acercándose a ellos seguido del otro rubio. En su mano hay un vaso rojo con algún tipo de jugo ya que no puede beber alcohol.

—Hola, Cami. Hola, cuñado. ¿Hera no vino con ustedes?

—Creo que fue detrás de uno de tus guapos internos —Anuncia Camilla ganando la atención de dos pares de ojos. —Mentira, fue al baño —Habla rápidamente antes de volver a arrastrar a Ares y perderse entre tanta gente.

—¿Te molesta que me pierda un poco?

—Me gustaría más perderme contigo, pero está bien. Iré por algo de tomar.

—Nada de alcohol —Le advierte la castaña antes de verlo alejarse. Con paso seguro camina hasta la habitación de Mariana donde la ve sentada en el borde de la cama vestida con el hermoso vestido que le regaló esa mañana. Su madre está de pie frente a esta mirándola con preocupación. —¿Mariana, que haces aquí? Tú eres la estrella de esta noche, debes estar abajo —La madre de la chica sale dándole más privacidad.

Cúrame el almaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora