Capítulo 7: Victoria

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Bueno pues aquí estaba, aburrida, sola, sin saber qué hacer. Habían pasado dos días desde que le había dicho eso a Hilaria, al parecer era algo serio, tan serio que parecía que habían aumentado las medidas de seguridad en todo el castillo. ¿Qué cómo lo sabía? Desde mi ventana se veía la parte trasera del castillo, es decir, no había ninguna puerta por la cual entrar. Bueno, pues aun así, diez soldados se encontraban pegados a la pared, sin moverse, pero más tensos que los que se encontraban en la puerta, como si esperaran algo, un ataque, por así decirlo.

Dos días desde que no había visto a Hilaria o a Lucy, no había tenido contacto con el exterior, volvía a estar recluida en esta habitación con cuatro paredes, al menos no era tan tétrica como la anterior. El único contacto que tenía era con la "criada", que apenas me hablaba. Tan solo venía para entregarme la comida, ni siquiera me dejaban comer en el comedor.

Un ruido fuerte hizo que me levantara de la cama y corriera hacia la ventana. ¿Qué demonios estaba pasando? El ruido procedía del bosque, como si un montón de metales golpearan el suelo. Cada vez se oían más y más cerca. Los soldados se encontraban en posición de ataque, caminando con delicadeza hacia la entrada del bosque. Salté del susto cuando una rápida espada se incrustó en el cuello de un soldado, el cual cayó al suelo muerto en el acto. ¿De qué material era esa espada?

Segundos después otra espada se incrustó en otro soldado, tan solo quedaban ocho y no creo que esto saliera muy bien para ellos. ¿Hilaria no tenía más soldados? No creo que fuera eso, algo debía de estar pasando en otro lugar, para que no se den cuenta de este ataque.

Paré de pensar cuando, lo que parecía el enemigo, comenzó a aparecer por la entrada del bosque, eran seis, su vestimenta era demasiado de la edad media, jamás había visto unos vampiros así. La armadura era de metal, la cual brillaba por la luz de la luna. Con ella, llevaban unas grandes espadas, las cuales parecían demasiado pesadas. Estaban firmes, como si supieran lo que hacían, no atacaban, tan solo contemplaban a sus contra atacantes.

Algunos soldados se miraron entre sí, buscando alguna explicación ante tal extraño ataque. El soldado que parecía más joven se atrevió a correr hacía ellos con su espada en alza, segundos después, uno de los atacantes le había degollado sin resentimiento. Seguían sin moverse, esperando al siguiente ataque. Solo quedaban siete, los cuales, no esperaron más tiempo para contraatacar.

Durante los dos minutos siguientes se escucharon los golpes de las espadas de metal, poco a poco, los soldados fueron menguando. Era increíble la destreza que tenían los enemigos, su técnica parecía antigua, como si llevasen años entrenando. ¿Pero a quién quiero engañar? Son vampiros, Maia, claro que llevan años luchando, a saber cuantos años tienen.

Volví mi cabeza hacía la habitación buscando algún arma que me valiera para poder defenderme.

-Claro que no hay nada, idiota.-dije mientras colocaba la mano en mi frente. Me iba a mover cuando los golpes de las espadas cesaron, giré de golpe, encontrándome con todos los soldados muertos en el suelo.-¿Qué demonios? ¿Ni uno? ¿Enserio_.-me callé rápidamente al ver que uno de los enemigos comenzó a quitarse todo el traje de metal, iba completamente de, lo que parecía, cuero negro. La sorpresa fue aún más enorme cuando terminó de quitarse el casco y me encontré con una hermosa mujer con el pelo pelirrojo y unos ojos azules admirables. Miró a los lados, inspeccionando, con una sonrisa, a todos los soldados muertos a su alrededor.

Fui incapaz de escuchar lo que les dijo a los demás que se encontraban con ella. Al parecer tenía algo de poder frente a ellos. Los otros se fueron por otro lado del castillo, no sin antes recoger sus espadas clavadas en los soldados muertos. La mujer se veía pensativa, como si admirara su masacre. De la nada alzó su cabeza directamente hacia mi ventana, su sonrisa se agrandó cuando me vio y me saludó de una manera muy tétrica con su mano izquierda. Segundos después comenzó a correr a toda velocidad hacía la pared del castillo. ¿Qué pretendía? Mi pregunta fue interrumpida al ver que comenzaba a escalar por la pared. ¿Desde cuando los vampiros pueden subir por paredes? Este mundo se escapaba de mis manos.

HematófagaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora