Capítulo 35: No lo hagas

3K 274 30
                                        

Un bache en la carretera fue lo suficiente como para despertar a Thomas del tan apetitoso sueño en el que se había embarcado desde que habíamos salido del castillo. Sentí su mirada en mí durante minutos eternos y no fue hasta que apreté el volante con fuerza cuando se dignó a hablar.

— Estás nerviosa — Comentó —. ¿Por qué? — Lo miré de reojo, me tocaba conducir y él solo me acompañaba porque Hilaria se lo pidió la noche anterior en la cena.

— No estoy nerviosa — Por mucho que quise que mi voz saliera lo más normal posible, no fue así. Sino más bien como un niño que se ha comido diez golosinas seguidas y quiere negarlo —. Puede.

Thomas se giró por completo para mirarme, a estas alturas de su no-vida ya no le hacía falta ni ponerse el cinturón de seguridad. Sus almendrados ojos me analizaron por completo las muecas de mi rostro.

— ¿Te amenazó o algo el último día? — Preguntó preocupado —. Podemos dar la vuelta ahora mismo, Maia.

— No, no es eso — Me quedé pensativa por unos segundos —. El último día... tuvimos una conversación... diferente al resto.

— ¿Cómo de diferente? — Quiso saber.

— Tengo miedo — Sentencié al fin —. Y todavía no sé el porqué ni a que.

— No... no te entiendo. ¿Es por lo del accidente? Maia, ya no estás sola — Aproximó su mano a mi brazo y lo apretó.

— Arcadia me confesó que tiene miedo de perderme — Lo dije tan rápido que ni yo misma pude entenderme. Pero Thomas es Thomas...

— ¿Qué? ¿Cómo pasó eso? Pensaba que no le caías bien — Casi suelto una carcajada —. ¿Y qué? ¿Qué pasa con eso? ¿Le dijiste algo?

— No, me largué de allí de inmediato — Resople cansada —. La cosa es que... le confesé que me sentía atraída hacía ella y que estaba confundida.

Ninguno de los dos dijo algo más hasta que las puertas de la mansión comenzaron a visualizarse a la lejanía.

— ¿Sigues confundida?

— No, no lo estoy — Musité con seguridad —. La cercanía de Hilaria y Victoria me proporcionan un sentimiento que nadie pudo ni puede llegar a superar. Es algo nuevo y no quiero perderlo.

— Estás enamorada — Ni siquiera lo preguntó.

Por supuesto que sí.

— Tu mirada te delata. Déjale las cosas claras a De Luca y ya.

— Pero...

— Maia, lo mejor es hacer eso. Recuerdo estar con mi novio cuando un chico nuevo apareció en mi clase, me sentí atraído hacía él desde el minuto uno. Pero ya está, hasta ahí llegó. Es normal sentir atracción.

Su comentario me hizo viajar hasta la conversación que tuve con Victoria, cuando estaba cien por cien segura de que solo sentía atracción hacia Arcadia y se lo hice saber.

Eso es, solo es atracción.

— Tienes razón, me llevo comiendo la cabeza durante días por una tontería — Moví la cabeza repetidas veces.

— Claro que tengo razón — Volvió a girarse hacia el frente cuando entramos en terrenos de Arcadia. Unos hombres salieron de su escondite cuando nos vieron —. Recuerda lo que te ha dicho Lucy, no hagas esfuerzos. La herida todavía está en proceso de curación.

— Lucy puede llegar a exagerar mucho — Esperé a que Thomas se pusiera el casco para abrir la puerta —. ¿Entonces te quedas aquí o...

Salimos ambos del coche y nos colocamos en el capó de este para ver el ambiente en el que nos adentrábamos.

HematófagaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora