Josh comenzó a progresar al quinto día del ataque, cuando Victoria analizó exhaustivamente a cada uno de los miembros de su ejército y cuando Folke arribó al castillo.
Menos mal que Carlos y los demás se fueron un día antes, dejando a Josh aquí a cuidado de Lucy y su madre. Todavía seguía pálido y con moretones en su cara, pero su esperanza no se la quitaba nadie.
— ¿Cuándo podré salir de la habitación? — Preguntó aún tumbado en la cama. Caminé hasta él y me senté a su lado.
— No te voy a mentir, no lo sé. Es peligroso que salgas.
— Pero... — Me miró suplicante —. Tú también eres humana.
— Si, pero no tengo dieciséis años.
— Diecisiete — Que me corrigiera me confundió —. Los cumplí cuando no estabas.
— ¿En serio? Ya diecisiete — Le hice unas pequeñas cosquillas —. Eso hay que celebrarlo.
— Para, para — Pidió entre risas —. Por favor.
Me quedé unos segundos viendo su rostro. Había cambiado tanto en los últimos años.
— ¿Te acuerdas que te conocí cuando tenías trece años? Eras un canijo muy pesado. Aunque... eso lo sigues siendo.
— ¡Oye! — Me tiró una de las almohadas a la cara —. No soy pesado.
— ¿No? Pregúntale a Elicia.
— Qué graciosa — Intentó poner una voz grave —. Que yo sepa, también eras más joven cuando te conocí.
— Tenía veintidós.
— Tu... — bajó la cabeza cuando unió nuestras manos —... Me salvaste la vida — Apreté el agarre cuando lo recordé —. Si no llega a ser por ti, ya estaría muerto o peor aún, en una de las granjas.
— Eso es el pasado, Josh. No volverá a pasarte. Nadie volverá a hacerte daño — Le aseguré.
— Le hubieses caído bien a mis padres — Musitó dolido —. Y a Luca.
— ¿Luca? Nunca me había hablado de Luca.
— Era mi Border collie. Tenía dos años cuando ocurrió todo esto, me acompañó hasta que los guardias nos hicieron separarnos — Le limpié una lagrima que bajaba por su mejilla —. Me gusta pensar que sigue vivo — Eso me hizo pensar en mi familia. Su esperanza era ejemplar.
— Josh... — Sus ojos verdosos dieron con los míos.
— Es lo que me mantiene vivo — Eso logró helarme por completo. Apenas diecisiete años... —. También me gusta pensar en que también somos familia — Me miró cohibido.
— Josh — Le acaricié la mejilla —. Ven aquí — Le ayudé a sentarse del todo en la cama y lo rodeé con mis brazos —. Te considero como un hermano y siempre lo haré. Cuando ese hombre te atacó...
— No fue tu culpa, Maia — Musitó rodeándome con sus brazos —. Tú también eres como una hermana para mi. Una muy insistente y pesada, pero...
— ¡Oye! — Me separé de él —. Que aquí el pesado eres tu, no yo.
— Eso habrá que discutirlo con Carlos — Entrecerró los ojos, buscando desafiarme, de broma, con su mirada.
— Habrá que verlo — Me levanté de la cama. Él ya había recibido su desayuno, pero yo no y mis tripas gritaban por algo de comida.
— ¿Vendrás más tarde?
— Siempre.
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Hematófaga
Vampire¿Apocalipsis vampírico? ¿Qué clase de tontearía era esa? ¿Desde cuando existían los vampiros? Y sobre todo, ¿por qué soy su principal objetivo?
