Capítulo 8: Hasta nunca

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-Sí.-contestó bastante nerviosa.-¿No sabes lo que es?

-Ehh, te recuerdo que soy humana.-intenté no reírme.

-Fallo mío.-puso una cara de culpa.-Ser compañeros es más o menos como vosotros llamáis a una pareja.-comenzó a relatar.-Aunque para los vampiros es un lazo mucho más fuerte, apenas pueden vivir sin el otro. Algunos han llegado a suicidarse por perder a su compañero.-puso cara de pena.

-¿Estás bien?-le pregunté preocupada.

-Si, no te preocupes. Esto ya está, mañana te lo tendré que volver a ver, de acuerdo?-intentó cambiar de tema mientras recogía las cosas en su maletín.

-¿Puedo preguntarte algo?-me atreví a preguntar por si acaso se ofendía.

-Si, claro.-contestó con una sonrisa muy fingida.

-Si dices que al ser compañeros apenas no pueden vivir separados. ¿Cómo es que Hilaria y Victoria parecían enemigas?-le pregunté con cuidado.

-Es una larga historia, créeme, te aburrirías.-comenzó a reírse.-Un momento, has estado con ellas dos juntas en una habitación a la vez?-su cara cambio a una de preocupación.

-Si, Victoria quería ver la comida de Hilaria, ósea a mí.-le contesté con recelo.

-¿Cómo es que no estás muerta?-preguntó preocupada mientras me miraba de arriba a abajo.

-Hilaria entró antes de eso, al parecer se le da muy bien proteger a su alimento.-le contesté con ironía.

-Victoria detesta demasiado a los humanos, no sé qué hubiera pasado si Hilaria no hubiese entrado.-dijo pensativa.-Solo no pienses en eso, igual Hilaria tenía distintas intenciones.

-Me tiene encerrada en su castillo por mi tipo de sangre. ¿Cuáles crees que eran sus intenciones?-le pregunté medio enfadada.

-Cálmate, solo digo que mantengas la mente abierta.-me contestó con dobles intenciones.

-¿A qué te refieres?-le volví a preguntar.

-Nada, déjalo estar.-levantó sus manos en señal de rendición.

-Durante la charla, no tan amena, que ha habido entre las tres, bueno, entre ellas dos, han nombrado varias cosas.-comencé a relatarle.-Y empiezo a creer que tu sabes algo.

-¿Si? ¿Qué cosas?-empezó a rascarse la nuca, estaba nerviosa.

-¿Por qué tu nerviosismo no para Lucy? ¿Me ocultas algo?

-N_no sé de lo que hablas.-contestó aún más nerviosa.

-¿Co_cómo encuentras a tu compañero Lucy?-le pregunté intentando estar lo más calmada del mundo, cosa que no funcionó.

-Oh, eso es lo más gracioso.-comenzó a reírse, aunque su nerviosismo subía por las paredes.-Lo encuentras oliendo su sangre.-abrí los ojos enseguida.

-¿Qué acabas de decir?-pregunté nerviosa mientras me levantaba alterada de la mesa.

-Si, anteriormente era muy común encontrar a tu compañero en la guerra, por eso lo de la sangre.-dijo como si nada. Comencé a hiperventilar. Esto no me puede estar pasando, no a mi.

-¿Es posible que un humano sea compañero de un vampiro?-cerré los ojos mientras esperaba su respuesta.

-Pff, no, claro que no.-contestó insegura. Abrí los ojos y me acerqué a ella.

-Lucy.-le llamé apenada.-Necesito que seas franca.

-Pu_puede pasar.-contestó con temor. Mi mundo en ese instante acabó. ¿Cómo era esto posible?

HematófagaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora