capítulo 28: si te hace feliz

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〈Maratón 2/2〉

    Una vez Kurt Cobain dijo "A veces por muy alto que pongas la música solo puedes oírte a ti mismo" Y si, me está pasando exactamente lo mismo. Suena muy edgy que lo esté citando, pero ese hombre tenía razón en demasiadas cosas

    Intento concentrarme con el bajo, tocaba una canción de Metallica o al menos eso intentaba. Tenía tantas cosas en mi cabeza, que solo quería escapar, estaba harta; Victoria, mi madre, la ahora cancelada competencia, Amber, la escuela. En fin, a pesar de no ser parte en sí de la banda de Rodrick, más bien un reemplazo, si me siento mal por no poderlo ver hacer lo que quería desde hace mucho.

    Rasgueé con enojo el bajo, causando un estruendo casi aturdecedor a través de la corneta.— ¡Maldita sea, Amelia! ¡Casi me matas del susto! —Amber se quejó desde el primer piso. Me quité el bajo de encima dejándolo a un lado y me senté en la cama con una mueca.

    Pasé mis manos por la cara y me acosté en esta. Mi teléfono vibró, así que estiré mi brazo hacia este.

    "Vic: ¿Está bien si hablamos hoy? Realmente necesito hacerlo?"

    Mi nervios aparecieron. Dudé mucho si contestarle, pero tenía razón, yo también necesitaba terminar con todo esto. Tecleé mi respuesta aceptando su propuesta. "Vic: Bien, nos vemos en la plaza en media hora."

    Me levanté directo a ponerme unos zapatos. Me miré al espejo y con mis manos me peiné un poco el cabello un tanto ondulado. Caminé hacia la puerta, no sin antes guardar mi teléfono y mi billetera en mi bolsillo trasero.

    Baje las escaleras, y sentí esos nervios al pensar en la idea de tener que ver a Victoria de nuevo, luego de todo.- Hey -Entré a la cocina, donde se encontraba Amber junto a Charlie. Cuando me miraron, se quedaron en silencio. Charlie me brindó una pequeña sonrisa, en cambio, Amber siguió batiendo la masa de galletas.

    —¿Qué tal la escuela, Amelia? —Charlie volvió a sonreírme, a pesar de que a veces no lo toleraba, lo quería, era como mi padre.— Bien, muy bien.

    —¿Puedo ir a la plaza? Voy con Victoria, vamos a hablar de algo importante.

    —¿Y por qué no viene a la casa? Tiene días sin venir.

    Hice una mueca. Amber dejó el tazón en la encimera de la cocina, y me miró. Estaba enojada, supongo que por lo que pasó con mi madre ayer.

    —Pues la idea es vernos en otro lado, siempre nos vemos acá y es aburrido. —Inventé. Charlie miró a Amber intentando convencerla de que me dejara. Soltó un suspiro y asintió.— Bien, pero te quiero aquí a las 6:30pm —Le sonreí.

(...)

    Me senté en las banca en "posición de indio". Me quedé observando a los skaters que estaban a unos metros de mi mientras maldecía por no haber traído la mía.— Am —Giré. Victoria se sentó a mi lado y ambas miramos hacia el frente.

    —¿Cómo has estado?
    —Bien, supongo. ¿Tú?
    —Lo mismo... Te extraño.
    Mi respiración estaba desnivelada, cerré los ojos con fuerza y la miré.- Yo también. -Dije. Se giró, haciendo que juntemos nuestras miradas, esa sensación de nervios mezclada con emoción apareció en mi estómago.

    —Victoria, te quiero pero no quiero cagar nuestra amistad, o lo que queda de ella.

    ¿Era esto posible? ¿Todavía podía sentir algo por ella?

    Se tiró encima mío y sentí como empezaba a sollozar.— ¡Perdón! ¡Perdón por hablar sin pensar! ¡Perdón por ser tan egoísta contigo! ¡Perdón por no darte lo que merecías! ¡Per... —la interrumpí.

    —Shh, ya, ya. Está bien, todo está bien —acaricié su pelo. se escondió en mi cuello, hasta sentía como mi camisa estaba un tanto húmeda por sus lágrimas.— No está bien, te fallé. Te lastimé —Sollozó. La tomé por el mentón y junté nuestras frentes. Su delineado negro estaba corrido por todas sus mejillas.

    De un momento a otro, sus labios se estamparon con los míos. Abrí los ojos como platos.— ¿Amelia? —me separé de Victoria.

    Mierda. Era Bill.

    —Wow, no sabía que eras lesbiana. —fruncí el ceño— Que bien que te encuentro aquí, quería proponerte con seguir con la banda, sin Rodrick -hice una mueca de desagrado— ¿Sin Rodrick? ¿Qué? —se alzó de hombros.— Pues si, ese dinero no nos caería mal. No pienso dejar este proyecto por culpa de ese tonto.

    —Pues sin ese tonto no participo en la banda. —Me levanté quedando en frente de él- Bien, bien, Da igual. Podría conseguir otro bajista, el doble de mejor que tú. —Habló en un tono lleno de soberbia, me hizo enojar tanto.

    —Vete a la mierda, la banda no es tuya —grité, pero este siguió caminando, evadiendo mis palabras. Suspiré enojada.

    Volví a mirar a Victoria, esta se limpiaba los rastros de negro en sus mejillas.

    —Lamento eso —agachó la mirada— Está bien pero por favor... no lo vuelvas a hacer y menos sin preguntarme. Ahora mismo estoy saliendo con Rodrick —asintió. Su voz se escuchaba un poco nostálgica, me dolió decirle eso. Era un poco injusta, pero era cierto, no quería destruir los sentimientos de Rodrick.

    Puede que aún sienta cosas por Victoria, pero tenía miedo de arriesgarme a tanto, y terminar lastimada y lastimar los que me rodean.

    —Yo... Yo lo entiendo, y estoy feliz por ti. Estoy bien con que al menos volvamos a estar bien, pero supongo que si te veo feliz yo estaré bien con ello.

    La abracé.— Aunque perdí a la persona que me gustaba, recuperé a mi mejor amiga y si te hace feliz ese muchacho pues te llevaré con él para resolver este lío con Bill.

    Su voz se escuchaba temblorosa, intentaba aguantar las lágrimas.

    Mis ojos se aguaron, sus palabras tocaron mi corazón. La abracé con tanta fuerza que casi la dejo sin oxígeno. Volver a tenerla aunque no sea de la forma que quise, era de los mejores sentimientos. Mi mejor amiga había vuelto.

fuck it; rodrick heffleyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora