Capítulo 23: Tiene que ser sí o sí

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Las palabras de James siguen grabadas en mi cabeza y no dejan de repetirse como disco rayado.

Hace un día que volvimos de la pequeña escapada que tuvimos con mi papá y todavía sigo sin poder dejar ir la conversación.

No le he contado a nadie, sé que mi hermana no me creerá, Max dirá que... Bueno, no sé qué opinará al respecto y James me matará si sabe que se su secreto.

—Señorita Johnson— el llamado de mi profesora de literatura me hace volver a tierra. Parpadeo un par de veces y la miro.—Preste atención.

Asiento, pero no le hago caso del todo. No puedo prestarle atención. Nunca lo hice, mucho menos ahora que tengo tantas cosas en la cabeza. Megan, a mi lado, frunce el ceño.

—Estás más idiota de lo normal—menciona.

—Gracias— murmuro y volteo hacia ella.
—Tengo algo que contarte.

—¿Tú también odias a esta Lila?
— inquiere.

—¿Ya la conoces?— alzo una ceja.

Deja escapar un suspiro de frustración y niega con la cabeza.

—¿No te contó? Cierto. Te perdiste una semana. Son novios.

Abro mis ojos como platos. ¿Qué son qué? Oh Dios, mataré a Bratt. ¿Tan rápido?

—¡No me contó!— siseo con frustración. La profesora vuelve a pedirme que me calle.

Está vez le hago caso, una más y seguro me gano detención.

¿Por qué tan rápido? Llevan una semana y algo saliendo... ¡Ni siquiera la conozco! Y Bratt es como mi hermano. Me duele que ni siquiera me haya mandado un mensaje poniendo “Hey, Allison. Tengo novia, nos vemos"

Estaba en el bosque pero eventualmente, llegaría la señal y me llegaría el mensaje. ¿Qué le pasa?

Me pongo a copiar en mi cuaderno lo que le profesora no deja de escribir en la pizarra. Ahora dos cosas dan vueltas como licuadora en mi mente, James y Bratt.

Veinte minutos después, afortunadamente el timbre suena y cómo siempre, ya tengo mis cosas en mi bolso. Me paro. Megan me dice que me adelante porque tiene que hablar con la profesora sobre un trabajo. Asiento y eso hago.

Casi no hay gente en los pasillos, así que soy la primera en llegar. Agarro mi bandeja y saludo a Luisa, que no se sorprende al verme primera. Hoy no tengo demasiada hambre así que le pido una ensalada y unas papas fritas, porque es el mejor contraste. Tomo mi botella de agua y le pago.

—¿Todo bien, Pecesito?— pregunta Max a mi lado.

Noe había dado cuenta que está aquí.

—Ehm, sí todo bien— balbuceo sin ganas de pelear.

—¿El acuerdo sigue en pie?— me pregunta me dirijo a mi mesa.

Asiento.

—Max— suelto antes de que empiece a hablar de nuevo.—Hay algo que necesito decirte.

—¿Tan rápido te has enamorado de mí?

Pongo mis ojos en blanco.

—Siéntate— le digo y nos sentamos en mi mesa, la cual está vacía.

Sin chistar, me obedece. Primera vez que nos sentamos en la misma mesa durante el almuerzo.

—Cuando estábamos en la casa de mi papá... Oí a James en una conversación
— resoplo.

—Sí, Pecesito, mi hermano sabe hablar. Sorprendente, ¿verdad? Le enseñaron cuando tenía unos cuantos meses.

—Déjame seguir— le pido con frustración. A veces este chico puede ser verdaderamente insoportable. No creo que la gente se dé cuenta ya que su rostro atractivo acapara la atención. Max es verdaderamente atractivo, pero bueno, no mi tipo.—Era, supongo con un amigo. Decía que todo iba acorde al plan o algo así. Que ya había enamorado a Emily. Es una jodida apuesta.

Un amor inesperadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora