Capítulo 36: No te pongas nerviosa, Pecesito

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Max.

Observo el salero de la mesa como si fuera lo más interesante del mundo. Pero la verdad es que concentrarme en solo eso, es lo único que me calma en estos momentos. Mi pierna se mueve en un constante tic que me hace parecer adicto al crack y no puedo dejar de moverme en la silla.

Sam no debería demorar en venir. Le he dicho a las siete y ya son las siete pasadas. Sabe perfectamente lo que quiero decirle cuando le pedí que nos encontremos en esta cafetería. Tal vez simplemente quiere evadir la charla. Pero soy de ir a su casa con tal de hablar con ella.

Estoy a punto de llamarla para preguntarle porque tarda tanto cuando la campanilla de él café suena y mis ojos vuelan a la rubia que entra con ella.

Pero algo no está bien. Lo siento desde ya.

Nunca nada puedes salirme bien.

Su mirada busca la mía entre la gente de la cafetería a la que solemos frecuentar. Está cerca de la playa y algo alejada de la ciudad, el lugar es tranquilo y la comida es muy buena. Con el tiempo se convirtió en el lugar habitual para Sam y yo.

Sus ojos conectan con los míos y efectivamente puedo ver que esta llorando. Sam no es de llorar. Puede ser muy emotiva pero casi nunca llora. Verla así me descola un poco, ¿cuando había sido la última vez que la vi llorar? ¿cuando teníamos nueve y se calló de su bici?

¿Por qué...?

Max, no seas imbécil. Has besado a Allison hoy en la mañana en frente de ella para luego saltarte practicas y no verla más.

Definitivamente me merezco el premio al más imbécil del mundo.

Se acerca a mi a paso decido y seguro. Es cuando me pongo de pie y decido encararla a mitad de camino.

—Sam...—

—Antes de que digas algo— habla rápidamente y su voz tiembla. Un escalofrío me recorre el cuerpo.—Yo...— empieza pero se calla.

Esperaba que Sam venga y suerte un martillo en mi cabeza, que me grite cuanto me odia y me arrastre de los pelos por todo el lugar. Eso es lo que me merecía.

—Max, lo siento.

—"¿Lo siento?"— musito completamente confundido. ¿Lo siento? En todo caso yo debería ser el que me disculpe.

Su labio tiembla, pequeñas lágrimas se escapan de sus ojos y caen por sus mejillas. Mira a los ojos luciendo realmente apenada.

—¿Sam?

—Estoy embarazada

                              ***

Allison.

¿Estás lista para la sesión?— me pregunta mamá al entrar en la cocina a paso apresurado.

Dejo mi manzana casi terminada en la mesa y la observo entrar. Siempre que la miro una pequeña parte de mi se rompe y no sé como hacer que pare.

Llevaba un vestido hasta las rodillas y formal, como todo lo que suele usar. Esta vez es de color rosa Francia. Lleva unos tacones aguja, como siempre. Debe de tener miles de pares diferente porque siempre los usa. Parecen una tortura, pero según ella no lo son.

Si te fijas bien, está usando una peluca que es la réplica exacta de lo que era su cabello antes de las quimioterapias. Empezó con ellas hace menos de una semana. Verla sin cabello ya sido tan duro, tan duro que llore todo un día en silencio.

Por lo menos yo lo llevo así. Llorar sin que nadie me vea se ha convertido en algo normal. No sé cómo lo estará llevando Emily, pero por lo menos tiene ha James. No hablo con ella, cada vez que intento acercarme, me aleja como si la peste.

Un amor inesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora