Capítulo 22: La llamada misteriosa

14 8 0
                                        


—¿Essstamos en California?— balbucea James. Se ríe mientras Max intenta levantarlo del suelo. Se excedieron con la cantidad de alcohol que bebieron. No creo que estén muy bien.

—Sí, idiota. Estamos en California. Ahora arriba.

Su hermano menor se tambalea al intentarlo y cae de trasero al suelo. Se ríe. No creo que sienta dolor. Por otro lado, Emily se ríe de su novio. A diferencia de Max, logré que se pare y me siga, pero no puedo irme sin James y Max.

—Max— me quejo cuando lo veo reírse de su hermano.—Tenemos que apurarnos.

Él asiente y de un fuerte tirón hace que James se levante. Se acabaron los juegos, aparentemente.

Tengo a mi hermana murmurando cosas sin sentido mientras está colgada a mi espalda. El camino de vuelta me resulta mucho más corto a pesar de ser el mismo.

James es más escandaloso, por lo que Max tiene que golpearlo varias veces para que se mantenga en silencio.

Puede que seamos los peores hermanos del mundo pero es por una buena causa.

—¡Shhhh!— exclama Emi.—¿Eso de ahí es una cebbbra?

—No, aquí no hay cebras— le respondo.

La sigo arrastrando.

—Creo que yo también vi la cebra— dice James.

Niego con la cabeza de la frustración. ¿Esto es soportar borrachos? Porque no quiero hacerlo nunca más en mi vida.

—Sigan caminando— ordena Max y estos dos parecen obedecerle.

Entramos a la casa en puro silencio. Bueno, eso quería yo.

—¡Papá, Elena, Matías! ¡Ya estoy en casa!
— exclama mi hermana.

A Max se le escapa una carcajada.

—¡Silencio!— siseo y le tapo la boca. Estoy bastante segura de que esta es la primera vez que Emily se emborracha porque de lo contrario, no se comportaría así.

Miro a todos lados por si alguien nos escuchó. Caminamos por el pasillo, con James y Emily preguntándose a donde vamos. No le contestámos nada, tampoco que están tan intrigados.

—Pecesito— me llama Max y me giro.
—¿Oyes eso?

—¿Qué cosa?

—Callate y vas a escucharlo.

Hago caso a lo que me dice e intento buscar este sonido del que habla Max. De repente, lo oigo. Son llantos.

—Matías se despertó— murmuro sintiendo que el plan empieza a caerse a pedazos.

—¿Qué hacemos?— me pregunta Max.

—¡Tú eres el del plan!— susurro a su dirección. Emily empieza a pesarme en los brazos.

—-¿El bebé?— pregunta James y se ríe.
—Quiero ver al bebé.

—Mi hermanito que apenas me dejan ver
— Emily se une a las risas.

No sabía que estaba tan resentida con la situación. Yo lo estoy también, pero decido que es mejor ignorarlo.

—Quédate con ellos— le ordeno pasándole a mi hermana a Max. Se apresura a atraparla.—Ya vuelvo.

Con mis absurdas pantuflas de conejos, voy corriendo hacia la habitación de mi medio hermano. Sigilosamente, abro la puerta. Me acerco hacia su cama y lo encuentro llorando.

—Tengo una pesadilla— se queja.

Bueno, bueno. ¿Se supone que debo alzarlo?

Obedezco a mis instintos y lo alzo, dejando que se apoye en mi hombro. Comienzo a mecerlo como vi en las películas y se comienza a callar, gracias a Dios. Se calma y lo vuelvo a dejar en su cama. ¿Pero que pasa? Llantos otra vez.

Un amor inesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora