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14. La Sorpresa

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Capítulo dedicado a: MelinaAibtikari008 Y gatitamin  

Grace Sullivan:

¿Por qué demonios tenía que pasarme esto a mí? 

Eso fue lo primero que pensé en cuanto salí de mi estupor, viendo como mi jefe la alejaba de mí al ver que ella planeaba hacer algo más que darme otra simple cachetada.

Lo cual agradecí porque, de volver a hacerlo, no estaba segura de poder contenerme. 

El hermano mayor de mi jefe los miró con molestia antes de voltear a verme, buscando de esa forma algún rasguño en mi cara. Pero al ver solamente la marca de la palma de sus manos en mi cara, soltó un suspiro. Mismo que estaba cargado con un poco de alivio y molestia, como si le alegrará que no tuviera ningún rasguño pero que de igual forma le molestará ver esa marca en mi piel. 

Cosa que me dejó confusa pues creí que su preocupación e interés por mí era fingido, pero al ver esto, me dejaba en qué pensar. 

—¿Está bien, señorita Sullivan? —Cuestionaron los dos hermanos al mismo tiempo, cosa que no le agradó para nada a ella. 

La mujer que me había cacheteado dos veces seguidas en esta noche. 

—Lo estoy —dije, calmando así un poco su preocupación. 

Mi jefe, después de verme por unos cuantos segundos, enfocó su atención en ella. Dándole una mirada cargada de molestia e irritación. Como si estuviera arto de ese comportamiento, lo que me llevó a preguntarme si esta no era la primera vez que sucedía algo como esto. 

—¿Se puede saber en qué estás pensando? ¿Por qué la atacas de esa forma? —Cuestionó, sosteniendo todavía sus brazos para impedir que se dejará ir nuevamente sobre mí. 

—¿Cómo quieres que reaccioné cuando la miras de esa forma? ¿Acaso ella no podía venir aquí porque es una de tus conquistas de una noche? 

—Si ese fuera el caso ella estaría en mi cama, no en un lugar público como este —sí, bueno. Ese comentario no ayudaba mucho en la molestia de ella. Que nuevamente parecía querer matarme. 

—Deja de decir idioteces y explícale bien de una vez —exigió su hermano, quien había pedido un poco de hielo para mí. 

Mismo que ahora él sostenía en mis mejillas para lograr que mi piel dejara de estar en ese tono rojizo. 

—¿Explicar qué? ¿Que ambos comparten a la chica? —Dijo indignada, lo que me hizo querer golpearla al ver lo idiota que era para razonar cuando se trataba de Maximiliano. 

—Deja de decir idioteces de una vez, Miranda. Nada de lo que dices es cierto. 

—¿Entonces? ¿Qué es? 

—Ella es mi asistente y simplemente no esperaba verla aquí en compañía de mi hermano. Tú mejor que nadie sabes que este idiota nunca viene con nadie —dijo, logrando que su hermano lo viera mientras alzaba una ceja, como si no pudiera dar crédito a lo que escuchaba. 

—¿Debería sentirme agradecido por eso? Porque lo verdad no lo estoy —comentó, generando que la prometida de mi jefe nos viera a los dos. Dándose cuenta de su error y viendo como todos nos miraban ahora con atención. 

—Ya me puedes soltar —le susurró a mi jefe, quien al ver que estaba más calmada, la soltó—. iré al tocador —informó antes de irse bajo la mirada de todos, quienes al ver que la escena ya había pasado, siguieron con lo suyo. 

Deseo PeligrosoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora