Gu:
Estaba parado afuera de mi apartamento debatiendome si debía entrar o no, pues estaba muy seguro que una vez que pusiera un pie adentro, Grace no dudaría en hacerme millones de preguntas.
Preguntas que claramente no quería responder, pero de las cuales no podía huir durante mucho tiempo.
Solté un suspiro y gritando la perilla de la puerta, entré. Hablando que el lugar estaba en orden y se llenaba con el ruido de una suave canción de jazz. Fruncí mi ceño al escuchar unas voces provenir de la cocina y, sacando mi arma de la pretina de mi pantalón, avance hasta la cocina, contando hasta tres antes de entrar y quedarme congelado en mi lugar.
Alterné la vista entre Grace y Gustavo Torres que, si bien parecía un poco sorprendido por mi repentina llegada, aún así sonreía mientras usaba una gabacha para seguir cocinando lo que sea que estuviera haciendo. Luego, dirigiendo mi vista hasta Grace, baje el arma. Notando que su expresión era una de tranquilidad.
Lo cual no tenía ningún sentido.
—¿Puedes decirme por qué el hermano mayor de los Torres está en mi cocina? —Cuestioné, viendo cómo ellos compartían un breve vistazo entre si antes de que ella decidiera responder a mi pregunta.
—¿Por qué me preguntas a mi? —Respondió, lo cual me desconcertó por un momento.
—¿Cómo que por qué Grace? Tú y él están aquí y, hasta donde sé, yo no le abrí la puerta —resolví, guardando mi arma en lo que ella se ponía de pie y avanzaba hasta mi. Sonriendo mientras decía:
—Porque este es tu sueño, no mío —respondió, logrando así que saliera de ese sueño antes de darme cuenta que no estaba solo.
Él también estaba aquí.
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Deseo Peligroso
RomanceMaximiliano Torres solo tiene dos reglas que debes cumplir si deseas trabajar con él. La primera: Debes hacer todo lo que él te diga que hagas sin oponerte y sin decir nada al respecto. Mucho menos preguntar la razón por la cual debes hacerlo. La...
