41. Recuperando sus Recuerdos

98 10 0
                                        

Gustavo Torres:

¿Qué si estaba preocupado por Grace? Claramente sí. Me carcomía por dentro no poder saber quién estaba detrás de su cabeza, quien era tan miserable como para atacarla  y no dar la cara.

Pero sabía que aunque mi padre estaba involucrado en esto, jamás lograría encontrar una pista pues él era muy listo como para cubrir sus huellas. Así que solo me quedaba quedarme callado y esperar la mejor oportunidad para actuar.

Si es que esa oportunidad llegaba.

Miré como Maximiliano entraba a la habitación luciendo un poco desaliñado de hace días y sonreí, sintiendo un poco de celos al saber que era por el mismo motivo por el cual yo había salido a correr el día de hoy.

Por ella.

Por Grace.

—¿Qué te da tanta gracia? —Cuestionó fastidiado, sentándose en el sillón más cercano.

Lo miré y negué con la cabeza mientras el otro integrante entraba, luciendo una expresión preocupada mientras mi tocayo entraba al lugar, indicando que el cuidador de ella necesitaba decirnos algo.

—Ella... Ha recuperado sus recuerdos.

—¿Ella qué? —Repitió Maximiliano, luciendo un poco preocupado por su expresión de asombro.

—Como lo oyes. Pide ver a Grace, ella misma desea contarle lo que pasó...

—No podemos hacer eso —Dijo Maximiliano, a lo cual refute.

—¿Por qué no? Merece saber la verdad? —me encongí de hombros—. Es decisión de ella si creerle o no.

—No lo hará —aseguró Gu, lo cual me hizo suspirar.

—No podemos dar por sentado eso, tal vez el ver a Grace le haga recapacitar en que cosas no...—comencé a decir, siendo callado por él.

—No dejaré que ella hable con Grace. Geovanna y ella pudieron ser muy amigas, pero si esto implica que su salud mental empeorará o querrá hacer algo... —intervino Teo.

—Te recuerdo que tú novia decidió estar metida en esto con Geovanna, si ella quiere hablar con Grace es porque hay algo pendiente por decirse —los miré—. Grace sabe que escondemos algo, fue a buscar respuestas a mi casa —suspiré—. Ya no quiero seguir mintiendo. No a ella.

—Grace no te ama —dijo Gu, tan seguro que dolió.

Lo miré.

—Ella no me ama, pero yo a ella sí. Eso no lo puedes negar ni borrar Gustavo.

—Eres un bastardo —se quejó, siendo detenido por Maximiliano al hablar.

—Estoy de acuerdo con mi hermano, el único modo de que Grace crea que somos sus aliados es dejando que ellas dos hablen —se puso de pie viendo a Gu—. Si no quieres que sepa nada de ti, no estés presente. Pero hoy mismo hablaremos con ella y dejaremos que este encuentro se lleve a cabo.

Dicho eso, salió de la habitación. Por lo que lo seguí no sin antes decirles que sería yo quien la llevaría. Pues aún tenía algo que decirle y no podía tardar más tiempo.

Lo único que esperaba es que no fuera demasiado tarde.

Deseo PeligrosoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora