Allí estaba, a punto de ahogarse en todo aquello que nunca se atrevió a decir, a intentar, a vivir. El fondo del mar era lo más hermoso que había visto en su vida, aunque la realidad es que nunca había conocido otra cosa. Era feliz… o al menos eso creía. La verdad no se lo cuestionaba mucho, prefería conformarse o solo “apreciar lo que tenía” pues la atormentaba el miedo de perder los tesoros de su viejo mar en la persecución de la codiciada y famosa felicidad.
A pesar del miedo, ese que nos mantiene donde “debemos” estar, cada día se acercaba más y más a la superficie. El miedo como un ancla aferrada su cintura la jalaba hacia el fondo cuando estaba a punto de salir, pero, al menos lo intentaba.
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Diario de una escritora aficionada
Short StoryEsto no es una historia. No tiene principio, desarrollo y final. Dentro de mí hay una escritora y a veces toma el control, ella no conoce de límites, de secretos o de privacidad. Ella solo lo deja salir todo, sin filtro y a veces exagera, se inventa...
