Como pasamos de escuchar canciones pegadizas a Pablo Alborán?
Un cambio algo brusco…
Bueno, tienes que vivir ciertas cosas para escuchar cierta música, valga la redundancia, no es que necesites permiso de la vida para descargar las canciones que te gusten es solo que muchas veces despreciamos cantantes, canciones, libros, series, películas porque no estamos listos para ellas o puede que simplemente no sean para nosotros, obviando la profundidad que pretendo alcanzar producto de mi adicción a todo aquello que me ayuda a salir de la realidad.
Mi realidad en sí no es tan mala como para querer huir de ella constantemente, pero es refrescante tener a que o a quienes acudir cuando la rutina se vuelve asfixiante. Claro todos estos productos de consumo visual hacen más por nosotros que arruinarnos la vista y crearnos falsas expectativas para vivir, en ocasiones nos enseñan, nos sirven para tener algo de qué hablar, nos hacen reír, nos hacen soñar, nos hacen sentir comprendidos y un poco menos solos.
En sí todos esos personajes, escenas, acordes o palabras son pedazos de sus creadores, son universos paralelos, son realidades alternas… son sus sueños, cumplidos o no; son sus decepciones, sus corazones rotos, la versión de los hechos que nunca le contaron a nadie, las razones que no tenían, los momentos más felices, sus recuerdos, sus traumas, sus añoranzas, las cosas que quisieran o hubieran podido vivir, sus fantasías, sus gustos raros…
En fin, son sus verdades, aunque no absolutas y estas les darán éxitos de taquilla, de ventas, best-sellers, números 1 en el top billboard o les darán malas críticas, rotten tomatoes y menos de una semana en la lista de éxitos. Pero lo que vende, aunque es importante e influye en el ancho de los bolsillos no es lo esencial o el secreto del éxito, nada debe definirse por las opiniones de un grupo o incluso de una gran mayoría, lo que para mí es sublime, para ti puede no significar absolutamente nada, pero no debemos cerrarnos a la oportunidad de ver, de conocer, de descubrir algo, ya sea útil o que simplemente nos haga sentir, aunque sea las ganas de apagar el televisor, no seguir leyendo o escuchando.
Y si eres o quieres ser un creador pues atrévete a mostrarle al mundo lo que tengas para mostrar, no para obtener la aprobación de los demás sino para dejarlo salir, para que no se quede guardado dentro de ti acumulando el polvo de los miedos y las inseguridades. Si fracasas al menos ya está ahí fuera, ya no puede hacerte daño con ningún antepretérito del modo subjuntivo.
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Diario de una escritora aficionada
Truyện ngắnEsto no es una historia. No tiene principio, desarrollo y final. Dentro de mí hay una escritora y a veces toma el control, ella no conoce de límites, de secretos o de privacidad. Ella solo lo deja salir todo, sin filtro y a veces exagera, se inventa...
