Parte V

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El miedo a ser felices nos hace miserables, incluso teniendo todo lo que necesitamos para serlo al alcance de nuestras manos. No siempre tenemos que perder para ganar, no siempre tiene que ser tan difícil ser felices, la clave está en saber escoger lo que nos sume sonrisas, aunque temblemos de miedo para alcanzarlo…

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  Una suave brisa nocturna acariciaba su rostro, su cabello se balanceaba al compás del viento que dejaba fríos besos en su cuello. Ya no sabía si flotaba en el aire o en el agua, se permitió olvidarse de todo, incluso de quien era, de quien debía ser, de donde estaba y se perdió en el vaivén de las olas, acunada en los brazos de la noche bajo la maternal mirada de la luna. Así estuvo por unos instantes eternos en los que no tuvo que llenar expectativas, encajar en estereotipos u obedecer a su conciencia. Fue solo un momento, pero se sintió tan libre, tan poderosa, tan ligera y tan feliz… Lo irónico es que lo logró mientras no sentía nada, ni siquiera el cinturón de seguridad, flotando en la orilla su mar. Así es, quizás ya iba siendo hora de aprender a caminar.

Diario de una escritora aficionadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora