Feliz Aniversario!

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  Estoy cansada de sentirme mal por querer más que salud y tranquilidad. Soy más que afortunada, lo sé, pero que rabia que la vida se vuelva una constante existencia ligada con supervivencia.  

  Llevo semanas evitando pensar, fingiendo no sentir, atiborrándome de series, de películas, de memes, frases, música y charlas frívolas. De ver pasar las horas y escurrirse los días cada vez que apago la alarma o subo un estado. 

  Ya perdí la cuenta de cuándo fue la última vez que me desahogué, que tuve una conversación real, profunda y sincera sobre cómo me siento, que me falta, que espero, que necesito, que anhelo. Olvidé cómo se siente que solo te escuchen para comprenderte y no para responderte. 

  Tal vez es porque como me siento igual, siento que aburriré a mis oyentes habituales y los que no saben la historia es mejor que continúen en su feliz ignorancia, pues revivirlo en voz alta…sería demasiado para mí a estas alturas. 

  Un año a punto de cumplirse y todavía soy la misma que te devolvió el beso aquel día en la parada y se quedó tu pañuelo, como en las películas, como si fuera una excusa para volverte a ver, en realidad no necesitábamos una y el gesto fue más por evitar una multa que por romanticismo.

  Ese día, en el que se cumple el aniversario de lo que al final nunca fuimos, fue uno de los mejores que he vivido, fue la primera vez que me sentí normal y extraordinaria a la vez. Normal porque salí con un chico como una adolescente debería hacerlo regularmente, extraordinaria porque salí contigo y de pronto todos los lugares a los que ya había ido se sentían como nuevos, objetos inanimados cobrando vida y tú… simplemente siendo tú, en toda tu gloria, y yo con asientos de primera fila para verte reaccionar a la vida.  

  Soy la misma chica que sonrió todo el camino a casa.

  Soy la misma chica que aún espera por más días como ese, del que ya hace un año y recuerdo como si fuera ayer. 

  Soy la misma chica que se rompió sola el corazón y nunca te pidió que lo arreglaras.

  Soy la misma chica que conociste, pero ahora la chica que dejaste ir sabe que se cumplirán más y más aniversarios, que días como ese solo pertenecen al pasado y que no somos más que dos pedazos de una historia inacabada, de puntos suspensivos y mal contada. 

  Una historia con potencial para unas cuantas páginas pero que la editorial que publica tus obras no aceptó. 

  Escribiendo sobre la marcha no cumplirías con la fecha límite, pues todos los capítulos eran borradores, las posibilidades infinitas y el final feliz con cada aspecto perfectamente controlado que te exigían estaba escrito sin tinta, en cualquier momento podía ser borrado y eso no está permitido en tu contrato.   

  Mi editorial quería publicar un capítulo a la vez, sin prisa, sin presión, disfrutando de la trama sin preocuparnos tanto por el epílogo. 

  La historia era asunto nuestro, podríamos haber mandado a las editoriales a la mierda y seguir escribiendo, por diversión y por amor al arte de querernos. 

  Un año después aún conservo todos mis borradores en forma de recuerdos, espero que conserves los tuyos y que de vez en cuando me encuentres en alguna de tus historias como yo te veo en todas las mías. 

Diario de una escritora aficionadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora