Parte III

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  La curiosidad la hizo más ligera y volvió a salir, esta vez dejó que el aire llenara sus pulmones. Suena sencillo, pero era la primera vez que respiraba en un ambiente tan seco y resultó bastante aterrador: al principio pensó que moriría y todos se reirían de ella por haber hecho tan poco en su vida, pensó que sería su fin y que se lo merecía, sentía un ardor insoportable con cada bocanada de aire que quemaba su garganta.
  A pesar de lo traumático de la experiencia se aferró a una roca del arrecife y se quedó afuera hasta que sintió como el aire destupía sus venas y aclaraba su mente.

Diario de una escritora aficionadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora