La curiosidad la hizo más ligera y volvió a salir, esta vez dejó que el aire llenara sus pulmones. Suena sencillo, pero era la primera vez que respiraba en un ambiente tan seco y resultó bastante aterrador: al principio pensó que moriría y todos se reirían de ella por haber hecho tan poco en su vida, pensó que sería su fin y que se lo merecía, sentía un ardor insoportable con cada bocanada de aire que quemaba su garganta.
A pesar de lo traumático de la experiencia se aferró a una roca del arrecife y se quedó afuera hasta que sintió como el aire destupía sus venas y aclaraba su mente.
ESTÁS LEYENDO
Diario de una escritora aficionada
Short StoryEsto no es una historia. No tiene principio, desarrollo y final. Dentro de mí hay una escritora y a veces toma el control, ella no conoce de límites, de secretos o de privacidad. Ella solo lo deja salir todo, sin filtro y a veces exagera, se inventa...
