"Sin quererlo, damos pequeños detalles que pueden ser usados en nuestra contra más tarde"
14.Desde que heredó el marquesado gracias a su posición en la nobleza, ALec tuvo la oportunidad de viajar a otros continentes, específicamente al continente libre de las estrictas reglas y protocolo inglés, América.
La primera vez que puso pie en tierra americana se sorprendió por las diferencias culturales; la comida, el acento, las mujeres, todo era diferente. Incluso era un poco más libertino que su tierra natal, que más bien eran conocidos por los ingleses como rebeldes sin causa. Pero lo cierto era que nada de eso le llenaba por completo. Veía todo muy monótono y casi nada le sorprendía. Al fin y al cabo, todo terminaba siendo lo mismo; mujeres, tierra, comida, un acento. Eran cosas que al poco tiempo veía comunes
Allí sentado en el despacho principal del castillo se mantenía pensando una y otra vez lo que ocurrió horas atrás con la criada. Sentía un bochorno interno tan grande que le daban ganas de romper cosas y a la vez taparse la cara con las manos.
Aquella criada lo humilló y sabía que ella no tenía la culpa de nada, la tenía él por querer engañarla. Para empezar, ALec no sabía la razón de por qué decidió seguirla porque si, desde que la vio huyendo despavorida del comedor, se retiró de la mesa utilizando la excusa de que debía enviar una carta a su administrador en escocia.
Para un hombre que nunca se permitía actuar bajo impulsos, aquello lo enervaba de una manera poderosa. Desde que se cruzó en su camino aquella primera mañana luego de su llegada, no la pudo sacar de sus pensamientos y no, no sentía nada amoroso. Solo desconfianza y algo de rencor. Muy en su interior reconocía que, al verla, sintió una punzada en el pecho, pero no era algo relacionado con amor, no. ALec no perdía el tiempo en ese tipo de nimiedades. Pero no podía engañarse a sí mismo; su belleza lo sorprendió, y precisamente ese simple hecho, lo tendía a profesar un cierto nivel de desagrado hacia la joven, ¿Cuándo un Marqués permitía que una mujer lo distrajera de sus obligaciones?, aun conociendo gran cantidad de mujeres exóticas con las que tuvo oportunidad de degustar a su antojo, nunca desatendió sus deberes o se la pasaba perdiendo el tiempo en investigar a una mujer, a una simple criada americana, ¡Una americana!, daba gracias que su difunto padre ya no estuviera en la tierra de los vivos, sino, él mismo se encargaría de casarlo con alguna mujer escocesa de buen linaje digna de ser Marquesa.
Aquella criada lo descolocaba, se introducía en sus pensamientos sin permiso y, le quitaba lo más preciado que tenía, su paz mental.
La odiaba.
Era tonta su forma de pensar, pero de alguna forma debía desahogarse, alguien debía cargar con la culpa y qué más fácil que echársela a la intrusa.
― ¿Algún lio de faldas amigo? ―Alzó la vista y se encontró con la mirada pícara de James.
Hizo una mueca.
―Eso nunca será un problema para mí, es más característico de ti.
―Tienes razón ―Reconoce ―Y justo ahora tengo un problema con una falda en especifica. Me temo que mi futuro cuñado ha puesto sus ojos en la criada.
El Marqués lo notó también. Aquel hombre vestido de oveja no era más que un lobo dispuesto a acabar con todo lo que se le cruce en el camino. Ambos sabían al pie de la letra de las andanzas del duque de Linsterwood Castle, pero no se metían en ello. En los negocios era muy bueno, no se podía poner en duda, pero a la vez era un hombre capaz de todo por tener más riquezas y poder, al tal punto, que allí se encontraba, el libertino más conocido en la taberna de Rose, a unas pocas semanas de contraer matrimonio con la beldad de la temporada.
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La Viajera
Historical FictionLa vida monótona de Janne Jhonson dará un giro inesperado luego de encontrar una misteriosa joya que llegó a su tienda por error. Sin predecirlo, viajará al año 1799 dónde deberá aprender a ser astuta para sobrevivir como una simple criada bajo el d...