Capitulo 33.

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Allí de pie en la puerta del despacho supo de inmediato que sus peores miedos se habían hecho realidad. Tenia muchos años conociendo a James, y sabía de memoria aquellas expresiones que mantenía cuando obtenía lo que quería.

―Mi querido amigo, no te esperaba por aquí tan pronto ―Dice mientras se levanta con los brazos abiertos ― Algo me dice que tienes información valiosa ―Lo abraza.

―Preferiblemente me gustaría que me actualizaras con los últimos acontecimientos en mi ausencia.

James no contestó y mantuvo su postura con su extrañamente buen humor ¿Qué había pasado?

―Si tienes alguna información que darme te la aceptaré de buen agrado, pero me he adelantado y he conseguido lo que quería.

Alec sintió como su mandíbula se tensaba al confirmar sus sospechas. Apretó sus manos en puños tratando de calmarse para no cometer una locura y respiró hondo antes de hablar:

―yaciste con ella?

James no contestó, pero sonrió triunfantemente. Una sonrisa que le daría miedo a cualquiera. Alec creía que no era normal la forma de sonreír cuando conseguía el objeto de sus obsesiones, porque si, james estaba obsesionado. Y temía que su obsesión podría llevarlo a la locura.

―Digamos que... pase un buen rato a su lado.

¿Un buen rato?

―Entiendo ―Fue su respuesta. Intuía que, si james había llegado al lecho con ella, no había sido por voluntad propia. O al menos eso creía porque no conocía las actividades de la muchacha, pero si recordó como se entrego a el sin resistencia, y pese a que no podría meter las manos al fuego por ella, conociendo a su amigo, no lo hubiera aceptado a menos que estuviera amenazada por su amigo.

Entonces lo recordó.

― ¿Sabe sobre mi investigación en la casa de los Miller?

―No tuve que usar esa excusa ―explicó  relajado ― ¿Sabes que el Duque de Linsterwood Castle está muerto?

―Algo he oído, pero ¿Cómo es posible?

James se levantó  de su silla para luego rodear su escritorio hasta llegar a la puerta y cerrarla. No quería que un oído curioso escuchase su conversación.

―Las actividades indecorosas del duque no son un secreto para mi ―Decía mientras caminaba de regreso a su escritorio ―Violaba a su media hermana por años y nuestra quería Jane en defensa de la víctima, lo asesino.

No daba crédito a lo que escuchaba. Alec Ferguson tomo asiento lentamente, cayendo en cuenta que no lo había hecho desde que llegó. Miraba a su amigo, el cual miraba con el ceño fruncido algunos papeles que había tomado, sin ninguna otra expresión en su rostro, además de la de un hombre el cual estaba satisfecho por el sexo.

Alec no creía que era el mejor hombre de todos, pero no podía permitirse jamás que bajo su techo pasase algo similar. Su madre desde que había sido apenas un niño le instruyo a tratar bien a su servidumbre. Con decir que su madre era un tanto peculiar, con algunos comportamientos que, en su opinión, no eran de esta tierra, pero la hacían única.

―Sabias eso, ¿y no hiciste nada por detenerlo? ―pregunto sin ocultar su desacuerdo.

James levanto los ojos de sus papeles para luego clavarla en su amigo. Lo observo confundido.

― ¿Qué podría hacer?

―Proteger a tus empleados, podría ser una buena opción. Esa muchacha está a sus órdenes desde que es una niña, de hecho, la recuerdo jugando con Lady Eiren.

―Opino que sería bueno que descansaras, tal parece que el viaje te ha afectado querido amigo ―James apretó la mandíbula. Si algo le molestara era que lo cuestionaran ― además, no puedo hacer nada porque era el prometido de mi hermana, y ese matrimonio era muy ventajoso para nosotros, así que si tengo que elegir entre una buena alianza y una criada. Ya conoces mi respuesta.

El duque decidió no continuar con la conversación y prefirió dirigirse a la habitación que le asignaban cada vez que visitaba el castillo. Lo cierto era que la sangre le hervía y no sabia a ciencia cierta cual era el motivo principal.

Le molestaba pensar en que james puso las manos sobre la intrusa, y no sabia por que le molestaba tanto. Solo tuvieron sexo una vez, y era todo. además, estaba el hecho de que no sabia quien era realmente o que hacia allí y por qué tuvo que mentir. O peor aún, al enterarse lo falta de escrúpulos que podía llegar a ser su amigo. No entendía como lo continuaba llamando así, pero enterarse de eso le hubiera quitado una venda de los ojos.

Agh

Ya dentro de la habitación empezó a desvestirse para descansar un poco. Quería tener la mente fresca para pensar cual seria su siguiente paso, porque por primera vez Alec Ferguson no sabia como continuar o que hacer. Una problemática que nunca pensó que podía llegar a tener.

Tomo asiento en la cama, para empezar a desatar sus botas, y al hacerlo se percato de que tenia una carta en la mesa de noche. Por estar sumido en sus pensamientos no se percató de ese detalle. La tomo inmediatamente para leer su contenido. No tenía que leer el nombre del remitente porque sabia que era una carta desde escocia, una carta de su madre.

Había pedido que cada carta que llegase desde escocia le sea entregado inmediatamente, ya que la salud de su madre era un asunto que le preocupaba. Pero pensó ¿Cómo llego la carta primero que él? Porque precisamente había regresado y dejado a su madre en perfectas condiciones. No había forma de que haya recaído después de marcharse y llegar antes.

Entonces al abrir el sobre y leer la única línea que había allí escrita, se paralizo.

"Tienes que sacar a Janne de allí antes de que sea demasiado tarde."

Miranda.

••••••••••

"Estoy de regreso luego de un largo periodo de bloqueo de escritor.  Epero continuar con esta historia y poder darle el fin que se merece"

besos.

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⏰ Última actualización: Nov 25, 2024 ⏰

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