Un gran estruendo proveniente de afuera despertó a Joaquín sobre saltandolo y en cuanto abrió los ojos una ráfaga de viento hizo que la piel se le pusiera de gallina.
Se acurrucó en la cama buscando calor y fue cuando callo en cuenta: Emilio no estaba en la cama.
Sobresaltado se incorporó y miro el reloj eran las 10 de la mañana.
Salió de la cama en busca de una bata para ir a buscar a Emilio solo entonces se dió cuenta que estaba lloviendo, cuando otro trueno lo hizo sobresaltarse.
Decidió mejor ir a bañarse al fin y al cabo Emilio no lo iba abandonar ahí y aunque lo hiciera que podría pasarle.
Media hora más tarde ya cambiado y bañado mientras cepillaba su cabello escuchó unos ruidos que provenían de la planta baja.
Se recogió el cabello en una coleta y bajo para ver qué era lo que provocaba el ruido.
Toda la casa estaba en completo silencio a excepción de los ruidos así que los fue siguiendo hasta que llegó a la cocina.
Pero estaba completamente vacía cuando entro ahí.
-No sabía que te daban miedo los truenos- dijo Emilio divertido.
-No me dan miedo- le contesto Joaquín sonriéndole.
-Pero no me lo esperaba solo me asusto el sonido tan estrepitoso.
-Bueno, espero que no vayas a brincar cada que escuches un trueno.
-¿Por qué lo dices?
Cuando me desperté estaba lloviznando fui a comprar comida porque aquí no había nada y en la radio dijieron que había tormenta eléctrica y al parecer va a seguir lloviendo todo el día así que nuestro fin de semana se ha arruinado.
-¿Arruinado? ¿Por qué se arruino?
-No podemos salir por la lluvia.
-Tampoco es fundamental que vayamos a pasear podemos pasar aquí todo el día solo tu y yo, aquí solitos... Podemos desayunar.
-Yo.... Más bien estaba pensando en otra clase de desayuno- dijo Emilio abrazándolo por la cintura.
-Pero Emilio me acabo de vestir.-Si, y yo te voy a desvestir.
Y no lo dejo seguir reclamando, lo abrazo más fuerte contra si y sus labios encontraron los suyos.
Después de besarlo un rato lo levanto en sus brazos y lo llevo directo a la cama.
Con cuidado le quitó los pants que se había puesto y beso cada centímetro de sus piernas, desde sus tobillos hasta su cadera.
Ahí tomo la punta del sweter y se lo quito besando casa centímetro de su cálida y tersa piel.
Y no tardó más de diez segundos en deshacerse de su ropa.
Se acostó en la cama junto a él y lo volvió a besar. Una de sus manos la recorrió desde su cuello hasta su entrepierna.
Preciono la entrada y se arqueo contra de el jadeando. El calor recorrió su cuerpo y lo mojo por completo. Empecé a jugar con su miembro moviendolo en círculos a veces suaves y lentos y a veces rápidos y toscos.
Y cada caricia se ponía más húmeda, hasta que ya no pudo soportarlo y se corrió de nuevo en su mano, su respiración se hizo dificultosa y estallo en su orgasmo.
Apenas se estaba recuperando cuando Emilio lo penetró nuevamente la sensibilidad que aún tenía hizo que sus caderas fueron a su encuentro y que las paredes de su entrada se cerrarán alrededor de su miembro pidiendo más.
Embueltos entre las sábanas, Emilio sobre el la penetraba suavemente con un ritmo delicioso.
Dejaron de pensar, se desconectaron por completo del mundo.
Cuando Emilio lo embistio por última vez se tiró sobre el, el lo abrazo y se quedaron quietos un rato. Su respiración poco a poco se fue normalizando.
-Todo debería ser así siempre- dijo Emilio.
-¿Así como?- pregunto Joaquín.
-Asi de perfecto- y lo beso tiernamente.
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Seduciendo a un Caballero (adaptación) Emiliaco
RomancePara todos Emilio tenía una vida perfecta, no le hacía falta nada. Tenía una exitosa carrera, una casa increíble, un carro último modelo y un novio hermoso. ¿Qué más podía pedir? En pocas palabras era un caballero perfecto. Hasta que un día antes de...
