Para todos Emilio tenía una vida perfecta, no le hacía falta nada. Tenía una exitosa carrera, una casa increíble, un carro último modelo y un novio hermoso. ¿Qué más podía pedir? En pocas palabras era un caballero perfecto.
Hasta que un día antes de...
Joaquín sujetaba el celular entre las manos tan fuerte que los nudillos se le pusieron blancos por el esfuerzo.
Había pasado un mes después de la noche en que se habían encontrado a Alann en el restaurante, un mes en el que no la habían vuelto a ver, pero sobre todo un mes en el que Joaquín se dio cuenta de que Renata se había equivocado de profesión.
Sin duda lo suyo era la organización de bodas. Renata le había asegurado que todo saldría perfecto. Y sí, todo estaba saliendo a pedir de boca, hasta hace unos minutos que Joaquín acababa de colgar con Niko.
- Joaquín , relájate - fue una orden aunque Renata se la dijo con mucho tacto, sin embargo el efecto no fue el esperado.
- No puedo, no puedo relajarme... me voy a casar hoy, en menos de una hora y Niko me llama para decirme que no hay traje.
- Pero sí hay traje, lo único es que va a tardar en llegar un poco más de lo esperado.
- No me puedo relajar, Renata, ¿Tú estarías relajada en mi lugar?
No, contestó Renata mentalmente, sin embargo lo que le dijo fue:
- Claro que sí, no me estresaría para nada el día de mi boda, disfruté hasta el último detalle... y aunque hubiera estado en tu situación tampoco me estresaría, no me gustaría que me viera diez años más vieja el día de mi boda por unos cuantos minutos de retraso. Bien, ahora respira hondo.
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- ¿Qué tal estás? - fue la pregunta dirigida del padrino al novio.
- No puedo creer que este tomándome un vaso de brandy para darme valor - contestó Emilio.
- ¿No estás seguro? - preguntó Diego.
- Sí, claro que estoy seguro... pero, no sé... me siento demasiado nervioso.
- Es normal, te vas a casar... cualquier persona normal en una situación así estaría nerviosa.
- Pero es diferente - puntualizó Emilio.
- ¿Por qué? - preguntó Harry.
- Cuando estaba seguro de pedirle a Alann que se casara conmigo - dijo Emilio - no me sentía así, no estaba nervioso.
- Eso es miedo, Emilio - le dijo Alfonso.
- Pero con Alann sentía que todo era como normal, no sé... y con el no sentía miedo como tu dices.
- Pero Joaquín no es Alann . Tienes miedo, Emilio, miedo de defraudarlo, por eso estás nervioso
- Pero con Alann....
- Sabes qué - lo interrumpió Harry-, si sigues hablando de Alann en nombre de Joaquín te voy a dar un buen zape.
- Pero...
- Pero nada - volvió a interrumpirlo - la diferencia de antes y ahora es que con Alann era un error, ibas a caer en una odiosa rutina aburrida, pero con Joaquín cada momento que vivas será único y los vas a disfrutar al máximo.
- Vaya, quien diría que Harry se volvió tan romántico - se burló Diego.
- Creo que es responsabilidad de Vico - lo siguió Emilio.
- Sí, seguramente el soltero más empedernido de los tres no tarda en ponerle un anillo a tu prima.
- Jaja - se rió sarcásticamente - eso no va a pasar.
- ¿Ah no? - preguntó Emilio arqueando una ceja con expresión grave.
- Al menos en un tiempo - se corrigió Harry.
Diego miró el reloj. - Bien, ya es hora. - Los tres apuraron sus vasos con brandy hasta dejarlos vacíos, se arreglaron los trajes y se dirigieron a la iglesia.
En la iglesia...
- Oh, Renata sí que se superó - dijo Emilio mirando embobado la iglesia.
- Y vaya que sí - combinó Harry.
- Ya saben que a Renata le gustan los cuentos de hadas, hasta hizo de hada madrina con Joaquín y Emilio . Entremos, no quiero que todo el trabajo de Renata se venga abajo por nosotros.
- Un minuto de retraso hará que todo se venga abajo - dijo Harry.
- Tal vez no, pero ustedes no van a ser los que reciban la regañada si esto no sale perfecto.
Eso mereció una sonrisa por parte de sus amigos. Después los tres entraron a la iglesia. Era pequeña, pero hasta el último asiento estaba ocupado. Emilio se paró frente al altar con sus dos amigos a lado y esperó.
Pasaron 5 minutos.
Pasaron 10 minutos.
Pasaron 20 minutos.
Pasó media hora.
- Ni Renata , ni Joaquín me contestan - le dijo Harry a Diego y Emilio. Se había ofrecido a llamar para ver el porque del retraso.
- Esto no es normal, Renata no se retrasaría por nada del mundo.
Emilio estaba completamente mudo, no podía explicarse porque se habían retrasado. Entonces Emilio se le fue el alma a los pies.