Mmmmm. Sí, definitivamente Joaquín estaba teniendo un sueño muy agradable. Un sueño en el que unas suaves, fuertes y cálidas manos lo estaban recorriendo, pasando por su espalda con delicados movimientos, por su vientre, hasta llegar a sus muslos y explorarlos por completo antes de volver a subir pero esta vez una de las manos se quedaba acariciando su miembro; mientras que la otra mano seguía y seguía hasta llegar a sus pezones se ponían duros de la excitación. Su espalda se arqueó al sentir un casto beso en su cuello, seguido de la sensación de una legua recorriéndolo hasta que sintió un leve mordisco en el lóbulo de su oído. El se volvió a retorcer con las caricias que las manos volvían a proferirle sobre todo el cuerpo.
- Si no dejas de moverte no me hago responsable de mis actos.... - escuchó que decía un voz a lo lejos, pero él se dejó llevar por las sensaciones.
Ahora sintió que los besos le recorrían los hombros y la espalda, mientras las manos le acariciaban los pezones y el vientre. Y mientras los besos iban bajando cada vez más, al igual que las caricias, Joaquín iba tomando más conciencia de lo que estaba pasando. Al sentir nuevamente que la besaban en el cuello abrió los ojos.
- ¿Qué estás haciendo, Emilio? - preguntó con una mezcla de sorpresa y placer.
- Despertarte - fue lo único que dijo antes de volver a besarlo en el cuello.
- Sí, eso ya lo note. Y ya lo conseguiste. ¿Por qué no te has ido a tu casa?
Emilio se separó instantáneamente de él y la miró seriamente, bueno lo más seriamente que podía mirarlo estando completamente desnudo en su cama. - ¿Esperas a alguien más o solo tienes prisa porque me vaya?
- ¿Qué? Yo no estoy esperando a nadie. Solo te lo estoy diciendo para que no te metas en problemas: Diego...
- Diego - la interrumpió - se casó ayer, por si ya lo olvidaste y se va de luna de miel, así que no tenemos nada de qué preocuparnos por un mes entero. Entonces dime por qué tanta urgencia en que me vaya.
- Porque tengo una cita - las facciones de Emilio se volvieron frías -. No, déjame explicarte antes de que des algo por sentado. No me voy a ver con ningún hombre... bueno sí es un hombre, pero es para una cita de trabajo: es para ver una galería, para ver si puedo exponer mis cuadros.
- ¿Y por eso querías que me fuera? - le preguntó incrédulo.
- Pues te lo iba a contar hasta que todo fuera seguro, no quería decírtelo y a la hora de la hora parecer un tonto porque nada funcionó como yo esperaba.
- ¿Quieres que te acompañe? - le preguntó muy servicial.
- Sí, me encantaría, pero antes de irnos, ya que tú me hiciste el favor de despertarme que te parece si yo te lo devuelvo bañándote - le dijo guiñándole el ojo.
En una exótica danza de sonrisas, besos y caricias llegaron al baño. Los dos estaban completamente desnudos, así que no hubo necesidad de perder el tiempo quitándose la ropa. Joaquín preparó el agua para que saliera a una temperatura agradable, pero mientras esperaba Emilio lo llamó.
- Ven aquí - lo tomó de la mano y lo jaló junto a él frente al espejo. El tenía el cabello despeinado, al igual que él, pero era mucho más evidente en el. - Me gusta cómo te ves así, pareces un hombre recién salido de mi cama.
- Sí, pero es mi cama en la que estuvimos.
Emilio lo abrazó y el recargo su cabeza en su hombro, mientras él depositaba un beso en su hombro, y miro el espejo nuevamente. - A mí me gusta cómo nos vemos así.
Emilio levantó la cabeza y giro hacia el espejo. Vio su reflejo, los brazos de Joaquín alrededor de su cuello y su cabeza apoyada en su hombro, y sus brazos al rededor de su cintura. Los dos radiantes, felices y desnudos.
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Seduciendo a un Caballero (adaptación) Emiliaco
RomancePara todos Emilio tenía una vida perfecta, no le hacía falta nada. Tenía una exitosa carrera, una casa increíble, un carro último modelo y un novio hermoso. ¿Qué más podía pedir? En pocas palabras era un caballero perfecto. Hasta que un día antes de...
