Al sentir la mano que la tomaba por el brazo, el corazón de Joaquín comenzó a latir a mil por hora; por su mente pasaron miles de formas de darle un buen sermón a Emilio y al mismo tiempo crecieron en el unas tremendas ganas de abrazarlo. Yo todo es en un segundo.
Se quedó quiete, y muy lentamente se giró. Pero para su gran decepción no era Emilio quien había ido tras él, sino que era Harry quien la tomaba del brazo.
- ¿Estás bien? - preguntó él evidentemente preocupado por Joaquín .
- Sí, estoy bien, gracias. Solo quería admirar el resto del jardín, es un lugar precioso.
- Muy bonito - estuvo de acuerdo él -, pero nada comparado contigo.
Joaquín lo miró, le sonrió y susurró: Gracias.
- Solo digo la verdad. ¿Te gustaría tener compañía?
- Me encantaría - mintió él. Harry le tendió su brazo caballerosamente y él lo agarró. Empezaron a caminar. - Espero que nadie note que faltamos.
- Renata se va a dar cuenta. Es muy observadora, si en el jardín faltara una flor, solo ella lo notaría, pero no te preocupes. No creo que ande tras nosotros buscándonos.
- No - dijo Joaquín en voz baja -, seguro que no.
Entonces Harry se detuvo y se giró para poder mirarlo de frente. El sol comenzaba a ponerse, y el cielo se iba pintando de colores naranjas y rosados. El brillo dorado de los rayos del sol caían sobre el cabello castaño de Joaquín.
- No creo que estés bien. ¿Qué tienes? Dime.
- Yo... - no podía decirle que se moría de celos y tristeza de ver a Emilio con otro. No hacía ni tres horas le había dicho que lo suyo era algo pasajero. - ... solo estaba pensando en que me encantaría pintar un paisaje así...
- Mmmm... está bien - le contestó no muy convencido. - ¿Quieres seguir paseando?
- Sí.
Y así lo hicieron, con paso lentos y cortos. Admiraban cada pequeño pedazo de aquel lugar que había hechizado a Joaquín , solo que ahora lo hacían en completo silencio. Solo el ruido lejando de la fiesta los acompañaba.
Hasta que oyeron unas risas cerca de ellos. Los dos, curiosos, rodearon el arbusto de donde parecía que provenían la risas. Y ahí estaba de nuevo, Emilio y el hombre ese que no se le despegaba ni un minuto.
- Vámonos, Harry, creo que interrumpimos algo - dijo con absoluta indiferencia.
Pero antes de que pudiera tomarlo de brazo para jalarlo y alejarse el rubio se acercó a él y lo saludó muy efusivamente.
- ¡Hola Harry! - le dio un beso en la mejilla y luego lo abrazó. ¿Cómo estás? Hace mucho tiempo que no sé nada de ti.
- Hola, Víctor. Muy bien, gracias. ¿ Y tú?
- De maravilla, y mucho mejor ahora que te he visto.
Joaquín no lo podía creer el tal Víctor estaba coqueteando con Harry en frente de Emilio y él no hacía nada para detenerlo. Entonces sintió los ojos azules sobre él.
- ¿Y quién eres tú? - su voz fue una mezcla de curiosidad y diversión.
- Víctor , te presento a Joaquín - dijo Harry. - Joaquín el es Víctor.
- Un verdadero placer. - Después volvió toda su atención a Harry, lo agarró del brazo y casi se colgó de él - ¿Me acompañarías a dar una vuelta por el jardín? - No le dio tiempo de contestar cuando miro a Emilio por encima de su hombro y le dijo: - no te importa ¿verdad? - así ignorando por completo a Joaquín e, y sin esperar más respuesta se llevó a Harry.
Joaquín y Emilio se quedaron en completo silencio viendo como se alejaban. El se giró para ir a reunirse con el resto de los invitados pero la voz de Emilio la detuvo.
- ¿Tú no quieres dar una vuelta por el jardín, Joaquín ?
- No, gracias. Ya me cansé de dar vueltas por el jardín, voy a regresar a la fiesta - le dijo frío, pero cortésmente. - Si quieres dar vueltas por qué no te vas con ellos, yo regreso con los demás y todos somos felices.
- ¿Puedo preguntar por qué de estás tan agresivo conmigo?
- ¿Ahora si te interesa saber de mi?
- Siempre me has interesado.
- ¿Ah sí? Pues hace rato no me pareció eso.
- Joaquín sabes perfectamente que no podía ir a saludarte, nos habríamos metido en problemas, pero no te he ignorado aunque así lo parezca, soy consciente de tu presencia en cada momento.
- ¿De verdad? Tal vez lo que quieres es que cierta persona no nos vea juntos, pero las personas civilizadas nos saludamos por educación.
- ¿Y crees que no quería hacerlo? Desde que entraste del brazo de Harry a la iglesia me dieron ganas de golpearlo para que se alejara de tu lado.
- Sí. Ajá. Claro. - Le contestó cínicamente.+
- Es verdad. Lo único que he querido hacer desde que te vi ha sido esto... - con un poco de brusquedad, Emilio lo agarró de los brazos, lo acercó hacia sí y le dio un beso, algo torpe pero lleno de pasión.
ESTÁS LEYENDO
Seduciendo a un Caballero (adaptación) Emiliaco
RomancePara todos Emilio tenía una vida perfecta, no le hacía falta nada. Tenía una exitosa carrera, una casa increíble, un carro último modelo y un novio hermoso. ¿Qué más podía pedir? En pocas palabras era un caballero perfecto. Hasta que un día antes de...
