Joaquín se quedó atónito al escuchar a Emilio presentarlo como su novio, pero no lo contradijo, ya después tendrían momento de hablar asolas y discutirlo.
- Joaquín - lo llamó Emilio -, él es Octavio, un amigo de la familia y también fue mi maestro.
- Mucho gusto - contestó Joaquín educadamente.
- El gusto es todo mío, Joaquín . De verdad es un placer conocerte.
- Octavio - dijo Emilio -, ¿Qué pasó con la entrada a la playa? Por un momento pensé que nos habíamos perdido.
- Han venido muchas personas, hombres de negocios hoteleros, a decirme que les venda el terreno, por supuesto que no voy a hacerlo, pero al parecer ellos no entienden. Y me cansé. Cambié la entrada, ahora es un poco más privada, por eso no la encontraste.
- Si es profesor, ¿por qué vive aquí? - le preguntó Joaquín .
- Me retire de la docencia hace un año. Vivo aquí porque esta costa ha pertenecido a mi familia muchos años, y sin duda es mejor que vivir en la ciudad. Sabes, cuando Emilio era niño y venía aquí le encantaba...
- Mejor no empecemos con los recuerdos de la infancia - lo cortó Emilio -. Por qué no mejor vamos por el carro y me dices donde está la entrada... si no te molesta que nos quedemos aquí unos días.
- Por supuesto que no, sabes que siempre serás bienvenido aquí, Emilio.
Regresaron al carro y no tardaron mucho en llegar a la entrada. Los dos hombres hablaban sin cesar, dándose mutuamente un ultimátum de sus vidas, y aunque trataban de incluir a Joaquín de la conversación el se dedicó prácticamente a escuchar.
Se quedó maravillado al ver la gran casa que estaba sobre la cosa, era muy rústica. Y se sorprendió más al ver la gran cantidad de gente.
- Es a la vieja usanza - le explicó Octavio -, todas las personas que viven aquí trabajan para que la casa siga adelante. Hacemos un poco de todo.
Rápidamente les dio un tour a Emilio y Joaquín sobre la casa, siendo el final del recorrido las habitaciones.
- Bueno, Emilio, tu cuarto, el que siempre usas. Y Joaquín , este de aquí es tu cuarto.
No estaban completamente separados. La distancia entre puerta y puerta era de unos cinco metros, pero estaban de lados opuestos en el mismo pasillo.
- Los voy a dejar para que arreglen sus cosas. Vamos a cenar a las 9, por si gustan acompañarnos.
- Octavio - le llamó Emilio antes de que se fuera -, puedo hablar contigo un segundo - y le dio alcance -. ¿Por qué nos pusiste en habitaciones separadas? La idea era que el durmiera conmigo.
- Porque no es correcto, Emilio . El se va a quedar en su cuarto y tú en el tuyo. Y si el quiere dormir contigo ese es asunto de ustedes dos, yo no tengo porque enterarme de todo lo que hacen - esa era una forma sutil de decir "sé discreto". Dicho esto se dio la vuelta y se fue.
Joaquín estaba apoyada sobre el marco de la puerta de su cuarto cuando Emilio se giró con un suspiro de derrota.
- ¿Pasó algo? - preguntó con fingida inocencia, no le había pasado por alto la cara de Emilio cuando se enteró que dormirían separados.
- Que tú duermas ahí - señaló el cuarto - y yo allá no era lo que tenía planeado.
- ¿No? A mi me gusta mi cuarto, es muy bonito, tiene una vista increíble al mar y es para mi solito - dijo como si fuera un niño pequeño presumiendo.
- ¿Esa es una forma sutil de decirme que no quieres estar conmigo? - preguntó encarnando una ceja. - Que prefieres estar solo.
- Dormir en cuartos separados tampoco es el fin del mundo.
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Seduciendo a un Caballero (adaptación) Emiliaco
RomancePara todos Emilio tenía una vida perfecta, no le hacía falta nada. Tenía una exitosa carrera, una casa increíble, un carro último modelo y un novio hermoso. ¿Qué más podía pedir? En pocas palabras era un caballero perfecto. Hasta que un día antes de...
