Y Joaquín descubrió que, efectivamente, Emilio no había mentido: no había ni un sólo mueble en el resto de la casa y pensó que la habitación principal que compartirían sería diferente pero no. También esta vacía excepto por la cama que estaba contra una de las paredes. Estaba cubierta por un por un edredón y unas sábanas color perla.
- ¿Lista para la noche de bodas? - le preguntó Emilio.
- Por supuesto - contestó el.
Se abrazaron mutuamente, unidos por cálido abrazo se besaron dulcemente, saboreando al ser amada, disfrutando de cada centímetro de su tierna boca.
Joaquín abrazaba a Emilio por el cuello para acercarlo lo más posible a su cuerpo, no quería que se alejara. Y Emilio lo abrazaba por la cintura, intentando lo mismo. A pesar de que sus cuerpos se tocaban desde las rodillas hasta la boca, sentían que no estaban lo suficientemente cerca.
Entonces una mano de Emilio se deslizó hasta el final de su espada y lo presionó contra su ingle. Joaquín pudo sentir a través de la tela que separaba su piel de la de él, la dureza y calidez de su miembro deliciosamente erguido. De pronto la otra mano ya no la sintió en sus cintura ,se movía poco a poco hasta su miembro y por donde pasaba dejaba un rastro de fuego. Cuando por fin alcanzó su objetivo y acarició el pecho de Joaquín , el rompió con el beso.
- ¿Qué pasa? - preguntó él sorprendido por su reacción, ya que Joaquín se alejaba de su abrazo.
- Nada, sólo que... siempre eres tú el que me hace el amor, me gustaría poder hacértelo yo esta noche.
Las palabras de Joaquín estaban tan llenas de amor, lujuria y deseo que Emilio no pudo resistirse a tan tentadora oferta.
- Soy todo tuyo, mi amor.
Joaquín se acercó nuevamente a él, levanto sus cabeza y acercó sus labios a los suyos, pero no lo besó, simplemente estuvo ahí, tentándolo y antes de que él pudiera materializar el beso, el se alejo de él.
- Soy yo quien tiene el poder hoy, ¿no? - dijo Joaquín , pero no esperó a que le contestara -. Bien, desnúdame, Emilio.
Con absoluta reverencia Emilio se colocó detrás de el y lentamente deshizo el cierre del traje de novio, acariciándolo con sus dedos suavemente mientras lo bajaba y besando su nuca para lograr que el se estremeciera.
El traje no tardó en tener el pedazo de tela a los pies de Joaquín . Emilio lo ayudó a salir de él. Lo llevó hasta la cama y lo incitó a sentarse, él se hincó frente a el. Levantó uno de sus pies y lo colocó sobre su rodilla y con lentitud insoportable empezó a quitarle las ligas a Emilio, disfrutando del suave contacto de su piel suave contra sus dedos callosos y por supuesto besando cada pedazo de piel expuesto.
Lo siguiente en desaparecer fue las bragas de encaje que Joaquín llevaba, Pero antes de que Joaquín pudiera reaccionar seducido por sus caricias Emilio tomó uno de su pezones en su boca. Lamiendo la sensible punta Joaquín se dejó caer sobre la cama y el se colocó encima de ella. Un pezón era consentido por su boca, mientras su mano se encargaba de atender al otro, acariciarlo hasta que el gritara de placer. Cuando sintió los dientes de Emilio mordisqueando su pezón el dio un gemido de placer pero lo empujó por los hombres.
- Espera, tenemos un problema - le dijo Joaquín .
- ¿Cuál?
- Yo estoy desnudo y tu llevas demasiada ropa. Quítatela, Emilio.
- ¿De alguna manera en especial, señor?
- ¡Sorpréndeme!
A Emilio se le formó una sonrisa maliciosa al escuchar su petición. Dio dos pasos hacia atrás y empezó a moverse lentamente al compás de una música inexistente. Joaquín se sentó en la cama y lo miró moverse con mucha atención.
Emilio no desviaba la mirada de los ojos de Joaquín mientras bailaba. Se quitó el saco que fue a parar a una de las esquinas de la vacía habitación. Después siguió con la corbata pero tardó un buen rato desabotonándose la camisa, cuando por fin lo hizo se la lanzó a Joaquín .
Pero el lo esquivó, se puso de pie y fue hasta él para agarrarlo del pantalón.
- Tardas demasiado - fue lo que le dijo antes de deshacerse el mismo de la prenda.
Y antes de que se diera cuenta él ya estaba tan desnudo como el, así que no tardó en levantarlo y llevarlo hasta la cama, pero una vez más el le puso un freno.
- No, Emilio . Esta es mi noche, mi regalo de bodas para ti - le dijo con una sonrisa pícara en los labios.
Joaquín lo recostó sobre la cama, pero esta vez, el se puso sobre él. Lo besó en la boca, lo besó en el cuello, lo besó en el pecho y siguió bajando y bajando hasta que le arrancó a Emilio un gemido de placer cuando lamió su miembro para después metérselo por completo a la boca y empezar a chuparlo. Las manos de Emilio se enredaron en su cabello como para obligarlo a quedarse ahí y brindarle para siempre ese infinito placer y no pasó mucho tiempo antes de que sus caderas empezaran a moverse siguiendo el ritmo que marcaba la boca de Joaquín y llenando la habitación de gemidos. Él lo podía sentir, estaba tan cerca de alcanzar el orgasmo que ya podía saborearlo.
De repente la dulce boca dejó de acariciarlo. Emilio abrió los ojos para encontrarse con Joaquín sentado a horcajadas sobre el y sin tiempo de reclamar algo Joaquín se deslizó sobre su miembro haciendo que los dos suspiraran de placer.
Joaquín lo sujeto de las caderas y empezó a penetrarlo lo más rápido y fuerte que podía, no podía parar estaba tan cerca del orgasmo... y Joaquín lo montaba como si fuera un semental, meciéndose sobre el y acariciando su pecho con decidida pasión.
Entonces, Emilio le presionó el miembro y el soltó un verdadero grito de placer. Con el pulgar empezó a hacer círculos sobre el pequeño botón de placer y Joaquín empezó a retorcerse por los primeros indicios del orgasmo. Hasta que con una fuerte penetrada los dos alcanzaron la cima del éxtasis.
Emilio se quedó rendido sobre la cama y Joaquín sobre el, con las respiraciones agitadas y los cuerpos perlados de sudor.
- ¿Quién diría que te volverías tan mandón apenas son casáramos?
- No soy mandón, soy un artista, pasión corre por mis venas.
- Claro, pasión... esa palabra te describe a la perfección - dijo al tiempo que acariciaba su cabello.
Después de un rato en un agradable silencio. - Mi galante caballero, gracias por rescatarme de la boda más aburrida del mundo. Tenía unas ganas terribles de besar al novio - y le dio un rápido beso en los labios.
- Ha sido un placer, pero es usted un peligro para los hombres. Pone a prueba su salud mental.
El rio. - Oh, es solo una nueva faceta de mi personalidad.
- Pues permíteme decirte, soy la primera víctima de tu nueva faceta: un caballero completamente seducido.
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Seduciendo a un Caballero (adaptación) Emiliaco
RomancePara todos Emilio tenía una vida perfecta, no le hacía falta nada. Tenía una exitosa carrera, una casa increíble, un carro último modelo y un novio hermoso. ¿Qué más podía pedir? En pocas palabras era un caballero perfecto. Hasta que un día antes de...
