capitulo 37

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Y después de la sorpresa del supuesto embarazo sus vidas siguieron. Pasaron una primera semana fantástica, sin la presión de tener que guardar las apariencias ellos se sentían más felices.

Al único que parecía molestarle la situación era a Harry , quien todos los días tenía que llamar a casa de Emilio para ver donde estaba porque ya se le había hecho tarde.

Y la razón era porque se quedaba en la cama con Joaquín. Todos los días desayunaban juntos en la cama así que Joaquín había llevado algo de su ropa a la casa de Emilio y mientras él estaba en la oficina él se dedicaba a pintar.

- ¿Ahora vives con él? - le preguntó Niko a Joaquín . Habían ido a tomarse un café juntos.

- No. - Fue todo lo que contestó el.

- ¿Entonces por qué llevas ropa a su casa?

- Niko, solo estamos disfrutando el momento, ahora no tenemos presiones de que alguien vaya a descubrirnos.

- Casi sales embarazado, Joaquín ¿Por qué no mejor le dices que quieres que se tome en serio lo que tienen? Ya para que dejen de estar escondiéndose.

- Tú fuiste la de la idea de tener una aventura.

- Sí, pero con una aventura me refería a un acostó y ya.

Joaquín se quedó callado mirando su taza de café vacía. Niko tampoco habló esperando que el dijera algo, pero como no lo hizo reinició la plática.

- Al menos dime que te vas a cuidar de ahora en adelante.

- Sí, Niko. Ya me estoy cuidando. No te preocupes. Me acompañarías a hacer algunas compras - dijo cambiando de tema -, necesito más pinturas, pinceles y lienzos.

- Al menos algo bueno salió de todo esto: no paras de pintar.

Pagaron la cuenta y se fueron a buscar todo lo que Dulce necesitaba. Una hora y media más tarde llegaron a la casa de Joaquín que era donde él seguía teniendo su estudio de pintura.

Joaquín se bajó del carro de Niko con una gran bolsa llena de pinturas, frascos y pinceles.

- Espérame, voy a abrir la puerta, dejo esto y regresó por los lienzos.

Y se dirigió corriendo a la puerta de su casa. Se fijó en su buzón. Hacía una semana que no lo abría, no esperaba que le llegara un carta, seguramente solo habría recibos de cuentas. Y mientras hojeaba los sobres en el marco de la puerta vio un sobre diferente. Era de un juzgado.

Lo abrió y leyó rápidamente. Era un citatorio para ir a declarar al juzgado, por el asunto de sus pinturas.

-al menos contigo fueron amables.

A Joaquín un escalofrío le recorrió el cuerpo al escuchar la voz de Andrés prácticamente detrás del, aunque estaba a un paso de distancia.

- Conmigo fueron un poco bruscos sabes. Llegaron un día dos hombres, policías, preguntando por mí. Gracias a Dios, Daniela, mi nueva novia, se hizo la tonta y les dijo que no sabía de qué hablan. Aunque no creo que le haya costado mucho trabajo. - Joaquín tenía su mirada clavada en él. - Regresaron hace dos días, querían entrar a mi casa por la fuerza. No los deje. Así que consiguieron una orden y entraron. - Hizo una pausa. - Y mientras a mi me tratan con violencia a ti solo te llega una cartita pidiéndote que por favor te presentes en tal lugar a tal fecha. Eso es discriminación ¿no lo crees? ¿o maltrato?

- ¿Y qué haces aquí? - preguntó Joaquín sin despegar su mirada de él.

Andrés se acercó a Joaquín, lo tomó de la muñeca lastimándolo y acercándolo a él.

Seduciendo a un Caballero (adaptación) EmiliacoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora