- Sabes una cosa, cuando me invitaste a venir pensé que ya habías venido antes a la playa. - Joaquín se recostó sobre el asiento del copiloto y se puso sus lentes de sol.
Parecía que habían pasado horas desde que Emilio le había dicho que no faltaba mucho para llegar, pero los minutos seguían corriendo y el no veía ninguna playa.
- Sí he venido, solo que fue hace mucho tiempo - le respondió Emilio en un tono quejumbroso.
- Mira, no pasa nada. Simplemente la próxima vez que veamos a alguien te paras y le preguntas donde estamos.
- Sé perfectamente donde estamos.
- Claro - dijo con sarcasmo Joaquín -, lo que no sabes es como llegar a la playa. Por qué no aceptas de una buena vez que estamos perdidos.
- Porque no lo estamos, si dejaras de quejarte vas a ver que en un abrir y cerrar de ojos llegaremos a la playa.
Joaquín soltó un bufido y se cruzó de brazos. Y pasaron la siguiente media hora en completo silencio, hasta que la naturaleza le hizo un llamado a Joaquín.
- Emilio
- ¿Ahora qué?
- ¿Podrías pararte un momento? Tengo...
- Si paro ahora vamos a llegar en la noche, y las carreteras no son el lugar más seguro en el mundo.
- Lo sé, pero necesito... hacer una parada técnica.
Chris captó el mensaje y se paró en la primera oportunidad que tuvo. Joaquín miró a su alrededor, pero fuera de la carretera y donde Emilio se había estacionado, el lugar estaba lleno de plantas. Con un suspiró de resignación cogió su bolso y se internó entre la vegetación.
Emilio se apoyó en el carro y miró al cielo. Se había hartado de manejar, por lo menos habían dado 7 vueltas por ese tramo de la carretera, pero le parecía increíble que no supiera llegar al lugar donde tantas veces había ido de niño y también de adulto.
Repasó mentalmente todos los señuelos que tan bien conocía para llegar a la playa, pero hasta que se aproximaron a la costa fue que se desubicó. El clima era cálido y húmedo, estaban cerca del mar, sin embargo no lo suficiente para escucharlo.
Volvió a repasar las carreteras, y si su memoria no le fallaba no debería estar a más de un kilometro de la playa, pero la entrada que recordaba no estaba ahí... Entonces alguien gritó. No, no fue alguien. Fue Joaquín
Él salió disparado hacia donde Joaquín había desaparecido entre la flora, pero no había corrido más de diez metros cuando chocó contra él y lo abrazó.
- ¿Qué te pasó? - le preguntó visiblemente preocupado.
Y al instante apareció un perro de entre la maleza. Se pusó a la defensiva en cuanto los vio, ladrando y gruñendo. Unas voces se escucharon a lo lejos.
- Tranquilo - le dijo Emilio al perro -, tranquilo - le repitió. El perro bajo las orejas, pero todavía gruñendo se acerco a ellos. Se aproximo hasta Emilio y empezó a olfatearlo.
- ¡Tano! - gritó un hombre entre las plantas. El perro miró el lugar donde provenía el grito, acto seguido corrió.
- Ven, vamos a seguirlo - le dijo Emilio a Joaquín tomándolo de la muñeca.
- ¿Te volviste loco? - Emilio se giró a mirarlo. - Ese perro podría tener rabia y quien sabe cuántas cosas y tú quieres seguirlo. Definitivamente estás loco.
- Yo opino lo mismo que el - sonó una voz a espaldas de Emilio. Cuando ambos lo miraron se encontraron con un hombre. - Pero definitivamente la locura forma parte del amor.
- Octavio - saludó Emilio al hombre -, ¿cómo has estado?
- Por lo que puedo ver - dijo mirando a Joaquín - no mejor que tú. ¿Cómo se llama este joven?
- Joaquín - dijo el.+
- ¿Joaquín? - repitió Octavio confundido - ¿No era alann? - preguntó mirando a Emilio.
- No, es Joaquín, mi novio.
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Seduciendo a un Caballero (adaptación) Emiliaco
Storie d'AmorePara todos Emilio tenía una vida perfecta, no le hacía falta nada. Tenía una exitosa carrera, una casa increíble, un carro último modelo y un novio hermoso. ¿Qué más podía pedir? En pocas palabras era un caballero perfecto. Hasta que un día antes de...
