capitulo 46

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Emilio se sentó en la silla detrás de su escritorio sin dejar de mirar la puerta por la que había salido Joaquín.

- ¡¿En qué estabas pensando cuando te enredaste con el? - le preguntó Diego quien no paraba de caminar al rededor de la oficina - No, obviamente no estabas pensando si hiciste algo así, y claro que lo hiciste. Emilio , cómo pudiste hacerlo... Ética, ética. Nuestra carrera se basa en la ética, en la interpretación de las leyes... y enredarse con un cliente no solo está prohibido para ti y para mi, para cualquier persona.

- Lo sé - respondió en voz baja.

- ¿Desde cuando... No, mejor ni pregunto.

Silencio.

- ¿No vas a decir nada en tu favor?

- No es que yo quisiera.

- Si no hubieras querido, no lo habrías hecho.

Diego no lo entendía, no se refería al hecho de haberse involucrado con un cliente, que para Diego era una persona sin rostro y sin nombre, lo único que variaba era el caso.

Se refería al hecho de que sentía algo por Joaquin, su cliente que sí tenía un nombre y uno muy bonito y sí tenía rostro, uno bellisimo con una sonrisa picara, profundos ojos y tierna naríz enmarcada por su rujo cabello largo y sedoso.

No, cuando se relacionó con el  no quería que el se volviera parte importante en su vida. Recordó que lo que habían acordado era sin compromisos. ¿Cómo había podido aceptar una oferta así?

- ¿Terminó el caso? - preguntó Diego ya sentado frente a él

- Sí - contestó nuevamente en voz baja.

- ¿Ganaste?

- Sí

Diego soltó un suspiro de alivio: - Gracias a dios, no me quiero imaginar que habría pasado si hubieras perdido... tal vez te habría demandado o algo peor... esa Emilio , es la razón por la que no debemos involucrarnos, luego no podemos pensar bien y cometemos errores que se pueden evitar.

- Lo sé - respondió en el mismo tono.

Otra vez, silencio.

Durante largo rato, solo silencio.

- Espero que no lo vuelvas a ver.

Eso si captó su atención y lo miró fijamente.

- ¿Por qué?

- ¿Y todavía preguntas por qué? Simplemente no, Emilio ... ya hizo que rompieras las reglas una vez, y tú no eres de los que rompen las reglas por cualquier cosa.

El no es cualquier cosa, pensó.

- Emilio , si quieres seguir trabajando aquí: conmigo y con Harry será mejor que no lo busques más, y te lo digo en serio.

Emilio solo asintió, no porque estuviera de acuerdo, fue para que Diego supiera que lo estaba escuchando.

Y una vez más, silencio, otro largo rato.

A Emilio se le ocurrió algo.

- ¿Por qué regresaste antes? - le preguntó Emilio.

- No he regresado, solo he venido a decirte que me voy a tomar más tiempo. Renata se lastimó en la luna de miel.

Emilio pudo ver perfectamente cuando Diego  paso de ser el compañero de trabajo ético y eficiente y se convirtió en su amigo de nuevo.

- ¿Qué le pasó?

- Se cayó. Tiene la pierna lastimada.

- ¿Está bien?

- Sí, aunque su recuperación va a tomar de 3 a 6 meses.

- Es valiente, va a estar bien.

- Sí - ahora fue el quien respondió en voz baja.

- ¿Puedo ir a verla?

- Sí, cuando quieras.

- ¿Qué tal ahora mismo?

- Esta bien, vamos.+

Los dos se pusieron de pie y se fueron.

Aunque se podrían seguir considerando amigos, ahora algo había cambiado, al menos para Emilio.

Seduciendo a un Caballero (adaptación) EmiliacoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora