capitulo 57

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Después de un improvisado brindis. Los cuatro fueron por petición de Renata a cenar a un restaurante.

- ¿Y cuándo se van a casar?

- Pues todavía no se sabe- le contestó Joaquín.

- Renata , le acabo de dar el anillo - respondió al mismo tiempo Emilio.

- Mi amor - intervino Diego-, no deberías darles un poco más de tiempo antes de pensar en una fecha o algo así.

- Pero si la fecha es lo más importante, a partir de ahí se decide todo lo demás: las flores, el vestido, los adornos... ¡TODO!

- Bueno, supongo que tenemos tiempo para pensarlo, para que todo salga perfecto.

- Exacto y para que todo salga perfecto yo voy a organizar la boda.

- Tu estás lisiada, Renata , no puedes organizar la boda.

- Claro que pudo y la boda se va a celebrar después de que el doctor me quite este horrible yeso, pero de que voy a organizar la boda de eso que no te quepa ninguna duda, Dieguito .

- Si tu lo dices.

Siguieron hablando, o más bien discutiendo sobre los detalles de la boda, entre broma y broma se hacían uno que otro comentario serio. Hasta que terminaron hablando de un tema que no tenía nada que ver.

- Si me disculpan - dijo Joaquín-, tengo que ir al tocador. ¿Me acompañas, Renata ?

- Me encantaría pero con este yeso la verdad que para mí es todo un deporte extremo moverme.

- Bueno, en un momento regreso.

Se dio la vuelta y se alejó lentamente. Renata y Emilio retomaron la platica, pero no más de cinco minutos después Diego los interrumpió.

- Perdonen, recordé que tengo que hacer una llamada.

Sin más se levantó de la mesa y se alejó de ella.

Cuando Joaquín salió del tocador, se encontró con que Diego estaba parado enfrente de la puerta.

- Te estaba esperando - le dijo.

- ¿Para qué?

- Joaquín, yo... - dio un largo suspiro.

- ¿Si?

- Quiero... quiero... perdón. Te pido una disculpa por todo lo que te he dicho y por lo que te he hecho pasar. Yo...

- Te perdono - lo interrumpió el.

- ¿Qué? ¿Así sin más?

- Sí

- No puedes. Había hecho todo un discurso para pedirte una disculpa y tú me perdonas como si nada.

Ver a Diego quejándose como un niño pequeño le robo una carcajada a Joaquín.

- En serio, te perdono... No tienes que hacer tanto show, solo felicitarme de verdad.

Y Diego captó de inmediato la indirecta.

Se acercó a el y lo abrazó. Felicidades, Joaquín- le susurró.

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Diego y Joaquín  regresaron a la mesa juntos. Él con una gran sonrisa.

- Vamos a brindar otra vez - declaró.

Después de un largo discurso con miradas de cariño hacia Renata , de alegría hacia Emilio , y de empatía hacia Joaquín por fin dijo: - Porque tengan un feliz y largo matrimonio.

Chocaron las copas y bebieron. Entonces...

- ¿Cómo que te vas a casar?!

La voz masculina que sonó detrás de Emilio y Joaquín dejó con la boca abierta a  Renata y Diego. A Emilio primero lo invadieron los nervios y después un enorme coraje.

Joaquín notó inmediatamente las reacciones y se giro para ver quien era el causante. No reconoció al hombre  inmediatamente, pero su mente empezó a trabajar lo más rápido posible para saber quien era, tenía que ser alguien importante para que los hiciera reaccionar así.

Entonces cayó en la cuenta... era Alann. El se acercó a la mesa.

- Explícamelo, Emilio. ¿Cómo que te vas a casar? ¿Con quién?

- Conmigo - le contesto Joaquín con toda tranquilidad, aunque por dentro su corazón latía a mil.

Alann lo miró despectivamente.

- Escúchame Emilio, no lo voy a permitir.

- Pues aunque no te guste la idea, así va a ser. Resignate - le contestó Joaquín.

Seduciendo a un Caballero (adaptación) EmiliacoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora