Después de un improvisado brindis. Los cuatro fueron por petición de Renata a cenar a un restaurante.
- ¿Y cuándo se van a casar?
- Pues todavía no se sabe- le contestó Joaquín.
- Renata , le acabo de dar el anillo - respondió al mismo tiempo Emilio.
- Mi amor - intervino Diego-, no deberías darles un poco más de tiempo antes de pensar en una fecha o algo así.
- Pero si la fecha es lo más importante, a partir de ahí se decide todo lo demás: las flores, el vestido, los adornos... ¡TODO!
- Bueno, supongo que tenemos tiempo para pensarlo, para que todo salga perfecto.
- Exacto y para que todo salga perfecto yo voy a organizar la boda.
- Tu estás lisiada, Renata , no puedes organizar la boda.
- Claro que pudo y la boda se va a celebrar después de que el doctor me quite este horrible yeso, pero de que voy a organizar la boda de eso que no te quepa ninguna duda, Dieguito .
- Si tu lo dices.
Siguieron hablando, o más bien discutiendo sobre los detalles de la boda, entre broma y broma se hacían uno que otro comentario serio. Hasta que terminaron hablando de un tema que no tenía nada que ver.
- Si me disculpan - dijo Joaquín-, tengo que ir al tocador. ¿Me acompañas, Renata ?
- Me encantaría pero con este yeso la verdad que para mí es todo un deporte extremo moverme.
- Bueno, en un momento regreso.
Se dio la vuelta y se alejó lentamente. Renata y Emilio retomaron la platica, pero no más de cinco minutos después Diego los interrumpió.
- Perdonen, recordé que tengo que hacer una llamada.
Sin más se levantó de la mesa y se alejó de ella.
Cuando Joaquín salió del tocador, se encontró con que Diego estaba parado enfrente de la puerta.
- Te estaba esperando - le dijo.
- ¿Para qué?
- Joaquín, yo... - dio un largo suspiro.
- ¿Si?
- Quiero... quiero... perdón. Te pido una disculpa por todo lo que te he dicho y por lo que te he hecho pasar. Yo...
- Te perdono - lo interrumpió el.
- ¿Qué? ¿Así sin más?
- Sí
- No puedes. Había hecho todo un discurso para pedirte una disculpa y tú me perdonas como si nada.
Ver a Diego quejándose como un niño pequeño le robo una carcajada a Joaquín.
- En serio, te perdono... No tienes que hacer tanto show, solo felicitarme de verdad.
Y Diego captó de inmediato la indirecta.
Se acercó a el y lo abrazó. Felicidades, Joaquín- le susurró.
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Diego y Joaquín regresaron a la mesa juntos. Él con una gran sonrisa.
- Vamos a brindar otra vez - declaró.
Después de un largo discurso con miradas de cariño hacia Renata , de alegría hacia Emilio , y de empatía hacia Joaquín por fin dijo: - Porque tengan un feliz y largo matrimonio.
Chocaron las copas y bebieron. Entonces...
- ¿Cómo que te vas a casar?!
La voz masculina que sonó detrás de Emilio y Joaquín dejó con la boca abierta a Renata y Diego. A Emilio primero lo invadieron los nervios y después un enorme coraje.
Joaquín notó inmediatamente las reacciones y se giro para ver quien era el causante. No reconoció al hombre inmediatamente, pero su mente empezó a trabajar lo más rápido posible para saber quien era, tenía que ser alguien importante para que los hiciera reaccionar así.
Entonces cayó en la cuenta... era Alann. El se acercó a la mesa.
- Explícamelo, Emilio. ¿Cómo que te vas a casar? ¿Con quién?
- Conmigo - le contesto Joaquín con toda tranquilidad, aunque por dentro su corazón latía a mil.
Alann lo miró despectivamente.
- Escúchame Emilio, no lo voy a permitir.
- Pues aunque no te guste la idea, así va a ser. Resignate - le contestó Joaquín.
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Seduciendo a un Caballero (adaptación) Emiliaco
Storie d'AmorePara todos Emilio tenía una vida perfecta, no le hacía falta nada. Tenía una exitosa carrera, una casa increíble, un carro último modelo y un novio hermoso. ¿Qué más podía pedir? En pocas palabras era un caballero perfecto. Hasta que un día antes de...
