E: - Te voy a matar- dijo Emilio apenas abrió la puerta de la oficina de Diego.
Pensé que este caso iba a ser de un anciano.
D: - Pues así es- dijo colgando el teléfono y poniéndose de pie.
E: - No, no es así. Ese hombre es precioso, no está viejo y está loco.
- no te entiendo Emilio
E: - Fui al restaurante, hice todo lo que me dijiste que hiciera, solo que hubo un pequeño detalle que no coincidió. El hombre que se sentó frente a mi, no tiene más de 25 años y es hermoso.... y además de todo tuve que pagar yo.
D: - ¿Y desde cuándo te molestan los hombres así? En cualquier otra situación lo habrías hecho, ¿que es diferente ahora?
E: - ¿Cómo que "además"? - pregunto entrecerrado los ojos
D: - por si no lo recuerdas no podemos relacionarnos profesionalmente con nuestros clientes.
E: -No voy a relacionarme con el
D: - eso espero por qué es anti- ético .
E: - puedes estar tranquilo.
D: - excelente , justo antes de que entraras el señor...El joven me llamo para decirme que tenía algunas cosas que tal vez podría servir.
E: - y eso quiere decir?
D: - Que tienes que volver a verlo.
E:- espero que sea en un horario decente.
D: - pues no, a la misma hora, nueve de la mañana.
Suspiró cansado... - ¿ En qué restaurante?
D: - En ningúno, está vez lo verás en su casa.
Definitivamente este había sido el fin de semana más largo de su vida. Había odiado cada maldito segundo. Parecía que pasaba una eternidad entre cada hora. Nunca hubiera pensando que estaría tan.. tan.. entusiasmado con la idea de volver a ver a Joaquín, pero la verdad es que lo anhelaba más a cada segundo que pasaba.
Ahora, por fin, cuando estaba en su carro buscando la dirección de Joaquin, no quería parece ansioso, pero se moría de ganas de pisar el acelerador a fondo.
Por fin dió con la dirección. Tenia que admitir que le emocionaba la idea de estar en casa de Joaquín era una forma de conocerlo mejor... un momento, para que quería conocerlo mejor, en menos de 15 días nunca las lo volvería a ver. Con paso firme pero tranquilo, jalo del carro y se dirigió a la puerta.
Tocó el timbre, espero un poco, pero la puerta siguió cerrada. Volvió a tocar, nada. Espero más tiempo pero ahora golpeó la puerta.
- Ya voy- escucho una voz masculina amortiguada desde el interior. un minuto más tarde la puerta se abrió y Emilio se encontró con un Joaquín particularmente desarreglado.
Él no dijo nada, se limito a mirarlo. Iba descalzo decidió que tenía unos pies encantadores y unas pantorrillas increíbles , su mirada siguió subiendo. Al parecer no iba muy vestido, pues solo llevaba una bata color azul, ceñida a la cintura, siguió subiendo, su cuello delgado, frágil y perfecto. No tenia ni una pizca de maquillaje, aún así no podía decir que se veía mal. Y estaba completamente despeinado, obviamente antes de abrir la puerta había tratado de peinarse con los dedos pero no lo había conseguido. Apenas se había levantado de la cama...
Y pensándolo bien tenía el mismo aspecto de un hombre que acababa de salir de la cama después de haber pasado una apasionante noche con un hombre.
El estómago le dió un vuelco; francamente esperaba que no hubiera Sido así.
J: - ¿Que hace aquí? - pregunta el.
E:- Tenemos una cita ¿recuerdas? - por primera vez se percató que él le hablaba de usted.
Él lo miro e inmediatamente se llevó una mano en la frente.
J: - Es lunes ... persona , pasa por favor - Emilio entro sin decir palabra - sientate por favor, no me tardo, voy a cambiarme .
E: - No es necesario - replicó el - tampoco es un crimen que estes en tu propia casa en bata.
J: -No, supongo que no... En este caso ¿quiere café?
E: - si gracias.
Joaquín desaparecio en la cocina y Emilio se dedicó a examinar la casa . La verdad es que no era como lo que se imaginaba. Pensó que su casa sería más excéntrica , y que el sería un poco más extraña, pero no. Su casa estaba ordenada , no podía decir que adoraba la limpieza, más no era un completo desastre.
Una puerta entreabierta detrás de él le dió curiosidad. Ahí si se veía un completo desastre. Miro hacia la cocina, no había señal de Joaquin. Fue hasta la puerta, se asomó un poco y pudo ver un cuarto lleno de cuadros, algunos preciosos y otros no estaban terminados.
- Ya está el café - sonó la voz de Joaquín detrás de él .
Emilio se giró enseguida. Se sintió como niño descubierto mientras espiaba algo.
E: - Perdón, no quería.. - no termino la frase más por no saber que decir que por llenar el silencio. Afortunadamente para el Joaquín habló.
J: -No se preocupe, algunos artistas son muy celosos pero yo no. ¿Quiere verlas?
-¿Que?
- Mis pinturas.
- Ah... este.. no, mejor dediquemos a..m - besarnos apasionadamente, pensó Emilio sin embargo dijo: revisar esos papeles.
Joaquín sintió una ligera decepción cuando el se negó ver su trabajo. Pero se aclaró la garganta y dijo: si tiene razón . Voy por ellos.
Joaquín subió corriendo las escaleras, y Emilio sintiéndose la imperiosa necesidad de seguirlo.
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Seduciendo a un Caballero (adaptación) Emiliaco
RomantikPara todos Emilio tenía una vida perfecta, no le hacía falta nada. Tenía una exitosa carrera, una casa increíble, un carro último modelo y un novio hermoso. ¿Qué más podía pedir? En pocas palabras era un caballero perfecto. Hasta que un día antes de...
