capitulo 48

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Dos semanas después...

- Niko , habla con Joaquín . No está bien, pero no me quiere decir que pasa - le pidió Christian a Niko. - Nunca lo había visto tan... no sé... ni siquiera después de sus problemas con Andrés estaba así.

- Ok, voy a hablar con el-  le aseguró Niko.

Fue hasta la habitación de Joaquín y tocó la puerta suavemente.

- Joaquín , ¿puedo pasar? - no contestó - Joaquín . Joaquín...

Decidió entrar. Lo vio sentada frente a un taburete, pintando.

- ¿Cómo estás, Joaquín? - preguntó suavemente Niko.

- Bien - contestó el quedamente.

- No se ha puesto en contacto contigo, ¿verdad? No te ha llamado ni nada, ay Joaquín...

- No te lamentes por mi, Niko, estoy bien... estoy pintando - dijo con una triste sonrisa.

- No has salido en dos semanas, te la pasas aquí pintando.

- ¿Cómo sabes? - preguntó sorprendido.

- Cristian y yo hemos estado muy al pendiente de ti, nos preocupa que te quedes aquí recluido.

- No estoy recluido, estoy pintando. - Movía el pincel sobre la tela con una pesadez deprimente.

Hubo una larga pausa. Joaquín  mezclaba colores y Niko lo miraba acongojado.

- ¿Por qué no lo buscas tú?

Bueno, para eso sí que no tenía una respuesta. ¿Por qué no lo buscaba el? No tenía que ser necesariamente en la oficina, fuera de ella Emilio era una persona como el resto de la humanidad, así que, ¿por qué no lo buscaba?

Miedo.

Esa era la respuesta, no lo buscaba porque tenía miedo de lo que implicaba que se vieran las caras. Tenía miedo de que lo rechazara, tenía miedo de aceptar que tenían algo más, de dejar sus sentimientos y su corazón abierto y que él no lo hiciera, tenía miedo.

¿Por qué? Se preguntó. ¿Por qué tenía miedo ahora? Emilio siempre le había parecido un hombre excepcional, solo que la única que vez que el necesitó que el fuera un caballero andante de brillante armadura, él se quedó callado.

Y el  lo odiaba por eso, por aceptar tan sumisamente lo que había pasado. Y se odiaba a el misma por la misma razón, tampoco había hecho algo para cambiar las cosas.

- Simplemente... no, no funcionaría - dijo al fin contestando la pregunta de Niko.

- Ha funcionado muy bien hasta ahora. Desde el primer día.

Silencio.

- Mira Joaquín, te dejó un idi0ta, no eres el  primero ni el  último hombre  al que le pasa eso. Tienes que superarlo.

- No es tan fácil como decirlo.

- Sí lo es, no me gusta nada que te quedes aquí recluido.

- No estoy recluido, estoy pintado.

- Sí, claro, pintando. En dos semanas no has pasado de eso - señaló el cuadro - solo mezclas colores y ya. Eres un gran pintor,  explota tu talento.

Joaquín no dijo nada.

- Joaquín , ahora es cuando... ya no tienes a Andrés molestándote y nadie que te quite el tiempo, tienes que superarlo, distrayéndote: pintando es la mejor solución.

- Pintar necesita paciencia.

- Pues yo no la tengo. Mira, lo que vamos a hacer es: tú te vas a quedar aquí, dedicado en cuerpo y alma a tus cuadros, todas las ideas que tengas las quiero ver en un lienzo...

- Sí, pero..

- No, espera déjame terminar. Christian y yo, mientras tanto nos vamos a dedicar a buscar una galería donde puedas exponer tus cuadros.

- Pero no tengo el dinero..

- Por eso no te preocupes, cuando vendas tus cuadros ya nos lo pagarás.

- Gracias - dijo en voz baja.

- De nada. Solo espero que te pongas a trabajar cuanto antes.

- Por supuesto...

- Lo digo en serio Joaquín . Quiero que tus pinturas se expongan a mas tardar tres semanas.

Seduciendo a un Caballero (adaptación) EmiliacoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora