17. La mezcla perfecta

269 16 0
                                        

Brooke Grey

— ¿Vienes a por otra copa?— pregunta Thomas con una sonrisa mientras hace el amago de coger la botella.

— No, creo que he bebido suficiente— digo acariciándome las sienes.

— Deja la corona Lauren— oigo la voz de mi primo entrando en la cocina.

— Alex si no dejas de moverte lo único que vas a conseguir es que se caiga — se queja su novia siguiéndole.

— Te dije que era mala idea— se queja Alex sentándose en uno de los taburetes.

— ¿Pero tú has visto lo guapo que estás?— pregunta Lauren ofendida rodeando el cuello de Alex con sus brazos abrazándole por la espalda.

— Cosmo y Wanda— dice Celeste con una sonrisa graciosa — Veo que necesitáis una copa.

— Por favor— dice Alex con un bufido.

— Deja de quejarte Alex— dice Lauren colocando la corona de Alex bien sobre su pelo asegurándose de que su pelo cayese de la manera perfecta.

— Ponle dos de los rosas— le dice Thomas a Celeste y ella asiente.

— No sabía que se te iba a dar tan bien disfrazarte Cosmo— digo con sarcasmo y Alex me dedica una mirada de odio.

— No mereces ir de ángel— dice de forma grosera y Lauren rueda los ojos.

— Perdón Cosmo, aunque tengo que decir que me encanta tu pelo teñido de verde, te sienta bien— digo cruzándome de brazos.

— Deja de meterte con mi disfraz Brooke.

— ¿O qué? ¿Me echarás un hechizo con tu varita de juguete?

Alex gruñe y Lauren se sienta entre nosotros dos.

— Suficiente— dice la chica que llevaba una peluca rosa cogiendo la copa que le sirve Celeste.

— Perdón— digo con una risa cuando Celeste se gira a preparar la copa de Alex.

Celeste coge un vaso para la bebida de Alex pero se le escapa de las manos cayendo al suelo rompiéndose en mil pedazos.

— Joder— suspira Celeste.

— No pasa nada— dice Thomas de forma tranquila cogiendo otro vaso y sirviéndole la copa a Alex.

Celeste se agacha y empieza a recoger los trozos de cristal rotos. Hasta que suelta un bufido frustrado.

— ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?— pregunto asomándome por encima de la barra.

— Me he cortado— dice levantándose de suelo sosteniendo su mano de la que salía un pequeño hilo de sangre.

— Dios mío— dice Lauren preocupada.

— No pasa nada— interrumpe Thomas repitiendo sus palabras de calma.

Él agarra la mano de Celeste con tranquilidad y ellos dos se miran aunque se notaba que ella estaba preocupada y que no le gustaba nada ver la sangre.

— Vamos a curarte eso— dice Thomas con una sonrisa encantadora.

— No importa...— ella traga saliva nerviosa — Quédate aquí, alguien tiene que servir las bebidas.

— Creo que si nadie sirve las bebidas por 10 minutos no pasará nada— dice Thomas con su tranquilidad natural.

Celeste me dirige una mirada de nerviosismo y preocupación.

Variante A [#2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora