42. Secretos revelados

275 18 9
                                        

Brooke Grey

Era curioso. Era curioso cómo sin saberlo llevaba tanto tiempo queriendo encontrarme con la mirada de Chad en mitad de acciones tan cotidianas.

Llegaba al instituto y lo encontraba ahí y como si me estuviese esperando me dedicaba una mirada que destacaba entre tantas otras.

Entraba en clase de biología y él estaba allí, también esperándome, guardándome un sitio a su lado con otra de sus miradas de cariño.

Después volvía a mi taquilla y él estaba allí. Dispuesto a dedicarme todas y cada una de sus miradas.

Como si lo único que quisiera fuese mirarme. Como si su actividad favorita fuese mirarme y mirarme durante horas.

Y yo estaba tan encantada de encontrarme con sus ojos en todas partes. Mirándome con tanto cariño, diversión y encanto, como si me idolatrasen, como si intentasen conquistarme cuando estaba más que claro que me tenía totalmente en sus manos.

— ¿Soñaste conmigo anoche?— pregunta apoyándose en mi taquilla con tranquilidad con su tono más mujeriego.

Yo suelto una risa condescendiente.

— Te ríes porque es verdad— dice inclinándose hacia mí pero yo ruedo los ojos y abro la puerta de la taquilla separándolo de mí.

— ¿Cómo estás tan seguro?

— Porque yo sí que soñé contigo— dice y se recuesta en la taquilla de al lado con satisfacción.

Yo intentaba con fuerza que mis mejillas no se sonrojasen.

— ¿Ah sí? ¿Y qué soñaste?

Él me dedica una mirada traviesa de las suyas, esas que siempre sabían cómo generarme un escalofrío y parecían conocer mis más oscuros deseos.

— ¿Estás segura que quieres saberlo? No es para todos los públicos.

¿Había dicho que había intentado no sonrojarme? Pues no lo había conseguido.

— Aunque imagino que es parecido a lo que tú has soñado ¿no?

Yo estaba tan avergonzada que él aprovecha para tomar la delantera y de forma arbitraria cierra mi taquilla y se acerca a mí peligrosamente.

— Estamos en mitad del pasillo— susurro.

— Lo sé— susurra de vuelta y con cariño me pasa un mechón de pelo detrás de la oreja — Pero quiero que todo el mundo sepa que estoy pillado. Muy pillado por ti.

Mis piernas temblaban como gelatina antes las acciones de Chad. Para él era tan fácil hacerme sentir así. Con las hormonas dislocadas, con la sonrisa tonta, con las mejillas sonrojadas, él hacía de todo conmigo con sólo unas palabras y el tono de voz adecuado.

Yo sonrío y  con una sonrisa suya de vuelta, triunfante de saber que generaba todo eso en mí escondo mi cabeza en el hueco de su cuello haciéndole reír.

Sus brazos me rodean encaprichados conmigo, encantado de tenerme para él sólo, aunque yo también estaba encantada de estar allí en ese preciso momento. En los brazos de Chad Roberts.

De un momento a otro sentimos un carraspeo a nuestro lado y como si toda la magia se dispersase Chad y yo nos separamos.

— Siento arruinaros la felicidad tortolitos— dice Jude y segundos después nos pasa un periódico del tercer ojo — Pero Keira Griffin necesita un poquito más de atención a vuestra costa.

Estábamos tan centrados el uno en el otro que ni si quiera nos habíamos dado cuenta de el silencio que se había estacionado en el pasillo. De todas las personas leyendo el tercer ojo y tampoco de todas las miradas de sorpresa y odio que nos rodeaban y que estaban dirigidas hacia nosotros.

Variante A [#2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora