II

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La luz vespertina bañó la habitación en una súbita cortina de iluminación cobriza luego de que Levi Ackerman abriera la ventana de par en par, dejando entrar el aire para que la recientemente aseada recámara se ventilara. 

Había dedicado más de tres horas a la limpieza y está vez lo había hecho no porque su pieza lo requiriera sino que se dejó arrastrar a la vorágine del marcado toc que se había intensificado precisamente ese día.

Trataba de mantenerse ocupado para no tener que sucumbir a sus lúgubres pensamientos. Ideas baladíes que involucraban a cierto mocoso rebelde de ojos verdes. 

No sabía con exactitud lo que acontecería luego de que Eren fuera sometido a determinadas pruebas, cortesía de los médicos de la corte real.

¿Sería Eren lo suficientemente fuerte para resistir lo que viniera después?

Daba lo mismo lo que él pensara. Nadie sabía nunca a ciencia cierta el resultado de sus propias acciones hasta que estas se presentaban. Bien podía inferir a grandes rasgos sobre el inseguro porvenir de Eren y ello no marcaría ninguna diferencia. 

"Tiempo al tiempo"

Había que esperar para ver los resultados de su contrapartida.

Con un suspiro, más de resignación que satisfacción por la pulcritud que ahora reinaba la pieza, Levi se deshizo del cubrebocas y la pañoleta de su cabeza. Se quitó los guantes y acudió a la ventana al oír el traqueteo de la diligencia abrirse paso por la calle en dirección al juzgado. 

"Eren"

Luego de casi cuatro horas, finalmente le llevaban de vuelta a su celda. 

**

Levi no era fiel adepto a las planificaciones. No se fiaba de ellas principalmente debido a las altas probabilidades de que no resultaran según lo esperado. Prueba fehaciente de ese hecho era el rumbo de los acontecimientos marcados ese día en particular. 

Había creído que dispondría de tiempo suficiente para ver a Eren. Que no le llevaría más que unos minutos desplazarse hasta el subterráneo para pedir los pormenores de la situación a Hanji. Sin embargo no había previsto que Erwin solicitaría su presencia en la junta con miembros de la corte real que, además, demandaban la asistencia de todos los comandantes y capitanes de sus respectivas tropas para discutir posibles tácticas a futuro. 

Faltaba un cuarto de hora para las seis, pero todas las sillas dispuestas a la mesa rectangular de roble dentro del cuartel, ya se hallaban ocupadas para entonces. 

Keith Shadis, Darius Zackley, Dot Pixis y Nile Dok esperaban sentados y con expresiones cansinas a los miembros faltantes. 

Una vez que Erwin se sumó a la comitiva, Levi dio media vuelta para ingresar al salón aledaño. 

Petra, Auruo y Gunther le dieron la bienvenida. Levi se limitó a tomar su lugar, a sabiendas de que la reunión podría demorarse varias horas. Oteó a los presentes en la habitación central. Su escrutinio demoró más en el folder que se encontraba encima de la mesa. Habían varios dispersos a lo largo, pero uno en particular tenía el sello impreso en el exterior de la Legión de Reconocimiento. 

Si no se equivocaba, ese era el expediente de Eren. 

Levi mantuvo la mirada fija en el folder. Por vez primera sentía una enorme curiosidad por saber qué clase de registros se tenían sobre su actual discípulo. 

¿Estaría allí estipulada la causa y el posible desenlace de la serie de  experimentos a los que pensaban someterlo en lo sucesivo?

—Capitán Levi, ¿Qué es lo que necesita?— la voz de Petra resaltó entre la charla escueta que mantenían Auruo y Gunther, quienes, al ver a Levi volverse hacia ellos, dejaron de hablar para centrarse en lo recién dicho por la única fémina del grupo.

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