- TORMENTO - c.6.

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Se hizo de noche y aun así, Marco, no salió de su habitación.

Tampoco cenó.

Tenía un nudo en la garganta que se le agarraba al pecho. Nunca antes había sentido nada así.

Quería estar con Luca, abrazarle de nuevo, sentirse suyo otra vez, entre sus brazos.

Al llegar a casa se quitó solo la chaqueta y la bufanda. Su camisa olía a Luca.

Y eso era como una caja de alfileres que se apelotonaban en su corazón, y que, con cada latido salían despedidos a todas sus venas.

Sus padres, aunque no sabían nada, respetaban su aislamiento. Y cuando se fueron a dormir pasaron para darle un beso en la mejilla.

Entonces, Marco buscó entre los pliegues de sus sabanas el papel en el que estaba escrito el número de Luca.

Lo encontró, y tras teclearlo en su móvil le envió un mensaje que decía:

“No sé cómo lo has hecho, ni por qué, pero te necesito y te echo de menos. Espero verte pronto.”

Decidió que ya era hora de acostarse. Apagó el móvil.

Se puso el pantalón del pijama, se metió en la cama y al rato consiguió dormir.

EL PRIMER PENSAMIENTO EL MEJOR.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora