Marco despertó en el hospital al cabo de unas horas.
Había estado sedado durante ese tiempo.
- Cariño… - susurró Luca acercándose a la cama. Él estaba sentado en una silla.
Marco aún estaba desconcertado.
- No te acerques a mí – contestó Marco rotundo. - ¡¿qué cojones ha pasado Luca?! – continuó muy nervioso.
- Es… es una larga historia. Te la contaré si me dejas… - dijo apagado Luca – Pero… ahora llamemos a la enfermera ¿de acuerdo? Has estado mucho tiempo inconsciente y luego sedado…
- Coge mi móvil, necesito avisar a mis padres. – dijo cortante y preocupado Marco.
- Tus padres ya están aquí… estás en una clínica privada, ellos te trajeron. – respondió el chico. – yo solo tengo unos rasguños y alguna contusión leve… en cuanto me dieron el alta busqué por toda la ciudad para encontrarte. No sé por qué… pero ellos mismos dijeron que estuviera yo cuando despertaras. – dijo incrédulo Luca.
Este se dirigió a la puerta de la habitación.
- No te vayas Luca, quédate fuera. – Dijo rápido Marco antes de que su ‘amigo’ saliera por la puerta – A pesar de todo… te necesito cerca – esbozó una sonrisa.
Luca se acercó, le dio un beso en la frente, le sonrió de forma triste unos segundos.
- No me iré, peque. – dijo mientras le daba las manos.
Llamaron a la puerta.
Luca y Marco se separaron.
Eran los padres junto a la enfermera.
- Les dejo a solas señores. – dijo agradecido Luca a los padres de Marco. – Muchas gracias – les susurró al pasar por su lado. Cerró la puerta.
- Hola Marco. – dijo amable la enfermera. – mi nombre es Carmen ¿cómo te encuentras?
- Vivo. – respondió el chico con un tono desagradable.
Sus padres se miraron atónitos.
La enfermera se quedó muy cortada.
- Estarás exhausto y anonadado, es normal Marco. –Dijo Carmen – Verás, tu amigo Luca nos ha contado que os abordaron y os pegaron una horrible paliza, la policía nos han dicho que quemaron su coche y que este explotó. – explicó la enfermera.
Los padres de Marco se pusieron uno a cada lado de su cama.
Su madre de dio la mano.
- Los agentes vislumbraron el fuego mientras patrullaban. Llamaron a los bomberos y te encontraron tirado en el suelo. Ambos estabais atados por las extremidades y tu amigo Luca sufría un ataque de ansiedad. – Hizo una pausa – no paraba de decir tu nombre – le dijo al oído. – Entonces, como es natural, llamaron a la ambulancia y os llevaron al hospital. Los agentes avisaron a tus padres y estos decidieron trasladarte aquí.
Marco observaba atento.
Carmen tomó aire y continuó.
- Tienes una pequeña hemorragia interna, varios moratones y algún rasguño. El labio partido… pero todos tus órganos vitales están bien… así que no es nada grave, solo un gran susto. Podrás irte a casa en cuanto tus padres firmen unos papeles.
- Gracias querida – dijo la madre a la enfermera.
Esta sonrió, asintió y les miró a los tres. Salió de la habitación.
- Todo ha pasado ya, hijo – le dijo su padre poniendo su mano en su hombro – Has sido muy fuerte. Te dejamos descansar.
Sus padres se dirigieron a la puerta.
- Decidle a Luca que entre, por favor… - dijo Marco antes de que se cerrase la puerta.
Su madre le sonrió.
Pasaron unos minutos y dieron dos toquecitos a la puerta. Se abrió un poco.
Luca asomó la cabeza.
- ¿se puede? – dijo amable.
- Pasa. – respondió Marco. – siéntate…
Luca acercó una silla hasta la cama.
- A mi lado, por favor… - dijo rápido Marco.
Luca se apoyó sobre la cama.
- ¿Qué tal estás?
- Confuso… ¿y tú? – dijo Marco interesado.
- Asustado, ya te dije que no quería hacerte daño… y lo de esta tarde ha sido por mi culpa – Luca tomó aire – Lo siento… te debo una explicación.
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EL PRIMER PENSAMIENTO EL MEJOR.
Teen FictionEn un apasionante descubrimiento de si mismo, Marco, un joven de diecinueve años, vivirá una gran historia entre las ciudades de Madrid y Roma. Entre ellas experimentará el amor desgarrador, la pasión, la tensión y el dolor, entre un montón más de e...