Las dudas volvieron a asaltar a Marco, pero este se armó de valor, quería intentarlo.
Entró por la puerta de la cafetería.
Tras la barra, Luca se quedó con la boca abierta.
El chico tímido y reservado estaba rompiendo todos sus esquemas.
Marco se acercó.
-Buenas tardes, ¿podría ponerme dos cafés y al camarero para llevar? – Dijo Marco mirando fijamente a Luca – No aceptaré un no por respuesta, gracias.
Luca se quedó con la boca abierta. Marco le empezaba a transmitir mucho más que una simple atracción.
- Mi turno acaba a las seis, señor… lo siento, pero tendrá que esperar, exactamente, cuatro minutos y medio – dijo mirando su reloj de pulsera.
- Oh, no se preocupe, ¡tengo toda la tarde! – dijo Marco de forma algo irónica.
Luca volvió a sonreír sorprendido.
Cuando salieron por la puerta empezaba a atardecer.
Luca abrió su Mini.
- ¿Dónde quiere ir el señor? – preguntó Luca.
- Donde usted desee, pero por favor, sin frenazos, ni atropellos. – respondió Marco divertido.
Al cabo de unos minutos Luca aparcó el coche.
Se encontraban en una explanada, muy apartada del centro de la ciudad.
No había iluminación.
Ante ellos: Roma, iluminada por la luz de la luna y las luces de la propia ciudad.
Era increíble.
- Vaya… este sitio… es precioso– dijo Marco muy sorprendido.
- Sal del coche. – dijo Luca muy serio.
- Pero…
- He dicho que bajes del coche, Marco. – dijo Luca cortándole.
Marco hizo caso, abrió la puerta y bajó. Luca se había adelantado, estaba tumbado sobre el capó de coche. Miró a Luca de forma tierna.
- Túmbate conmigo. – le dijo tendiéndole la mano.
Marco tomó la mano de su ‘graffitero’ y se apoyó a su lado.
Luca parecía melancólico, o enfadado, volvían las sensaciones raras.
- ¿estás… enfadado Luca? – preguntó con miedo.
- Mira al cielo. ¿Increíble verdad? Todas esas estrellas… y la luna… - dijo Luca señalando al firmamento - Contigo me siento como un astronauta que viaja al espacio por primera vez. – Continuó diciendo entusiasmado- Por mucho que busque, allá donde sea, nunca encontraría algo que me gustase más.
Marco se quedó sin palabras, como de costumbre. Miró a Luca mientras se incorporaba.
Ambos se dieron la mano, se acercaban a los labios del otro, poco a poco. Luca posó su mano derecha sobre la cadera de Marco. Y Marco acarició la mandíbula de Luca con su mano derecha. Estaban a tan solo un centímetro de distancia.
Se escucharon unos pasos, y de entre las sombras aparecieron tres hombres.
Eran altos y corpulentos.
Vestían cazadoras de cuero, botas y pantalones muy ajustados.
- Mirar lo que tenemos aquí chavales… - dijo el cabecilla del grupo en tono burlón – Es nuestro amigo Luca…
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EL PRIMER PENSAMIENTO EL MEJOR.
Teen FictionEn un apasionante descubrimiento de si mismo, Marco, un joven de diecinueve años, vivirá una gran historia entre las ciudades de Madrid y Roma. Entre ellas experimentará el amor desgarrador, la pasión, la tensión y el dolor, entre un montón más de e...