Capítulo 21

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ADRIEN

Desde aquel día, cuando salí del hospital, solo tengo una cosa en la cabeza, no me lo puedo quitar y no poder recordar me duele.

En unas semanas debo volver a clases. Llamé a Olivia para que me ayudara a ponerme al día, no me gustaría perder el año.

Los profesores dicen que no hace falta, pero no me siento bien sin hacer nada, necesito mantener mi cabeza ocupada.

Liv es la segunda persona que ha venido a casa desde que todo sucedió y prefiero que siga así, no tengo muchas ganas de relacionarme con las personas.

Aunque debo ser sincero. El instituto, no es lo único por lo que la llame, necesito respuestas y creo que ella puede dármelas, requiero de muchas para poder tener un poco más de conocimiento sobre Josh, no quiero hacerle sentir mal.

Verlo llorar aquel día cuando se apareció en casa me devastó, me arrepiento de haberme puesto a la defensiva, quizás lo pude haber asustado un poco.

Aún recuerdo la mirada intimidante que me daba el pelinegro que lo acompañaba cuando él le paso por un lado y se fue corriendo.

Él se acercó a mí, tanto que pude ver sus pupilas dilatadas, las cuales eran difíciles de notar a la distancia, estaban llenas de odio, tenía sus manos apretadas en puños a sus costados.

—¡No vuelvas a hablarle así! —me advirtió, me dio la espalda y subió a su coche para irse en dirección al lago.

Espera...

Momentos vuelven a mi mente, recuerdo un lago, recuerdo haber vista la luna enorme.

—Este lugar... ¿Puede ser nuestro secreto?

El recuerdo hace que mi cabeza duela.

— ¡Adri! ¿Estas bien? —grita Olivia desde la cama.

—Pídele a mamá los calmantes —le digo sosteniendo mi cabeza.

Ella sale corriendo de la habitación en busca de mamá.

— ¿Y eso?

—Me enamore de las vistas. La luna se ve el triple de grande desde aquí.

— ¡Ahh! —pego un grito.

Olivia llega con los calmantes y me los pasa, me vuelvo torpe al intentar abrir el frasco rápidamente así que se lo paso para que me ayude.

Me pasa una de las pastillas y la tomo lo más rápido que puedo, ya me acostumbré a pasarlas sin agua.

— ¿Estas bien Adri? —me cuestiona preocupada.

—Tranquila Liv, suelen darme jaquecas cuando algún recuerdo aparece.

— ¿Qué has recordado? —vuelve a la cama.

Yo estoy en mi escritorio, abro mi cajón y saco la libreta que Josh me regalo en el hospital.

No la he usado mucho, solo he podido escribir lo único que tengo en la cabeza.

"JOSH..."

Ahora podre sumarle el recuerdo del lago, aunque es vago, podría significar algo.

No quiero preguntarle a Liv, ¿qué pasa si el secreto no es entre nosotros? Arruinaría una promesa y lo que menos quiero en estos momentos es arruinar lo poco que me queda.

ExtrañoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora