JOSHUA
La lluvia empieza a caer, el sonido de las gotas golpeando la ventana es tranquilizador. El clima está fresco gracias a la tormenta. Justo como me gusta.
Ya han pasado tres días desde que lo vi, no he vuelto por allí, no puedo, no me siento preparado aún.
En el colegio nos dieron dos semanas libres a ambos por el momento que habíamos pasado así que las estoy aprovechando al máximo.
La convivencia con Enzo se ha vuelto la mejor, nunca la casa estuvo tan alegre.
Estamos en la sala, Enzo y yo estamos enfrentados, cada uno con un libro y una taza de café bien caliente. Nada mejor que esto para afrontar un día lluvioso.
Mamá tiene guardia hoy, otra vez, así que nos dejó solos.
De vez en cuando siento que él me echa unas miradas, pero no le doy importancia.
— ¡Mierda! —suelto por lo bajo—. Ya vuelvo.
Subí a mi habitación y fui al cajón de mi mesa de noche, me quede sin post it y sin ellos no puedo seguir marcando las frases que me gustan del libro. Busco por todos lados, pero no los encuentro.
Escucho que alguien entra a la habitación y la puerta se cierra. Me giro y lo veo parado allí.
— ¿Qué sucede? —Tiene la cabeza gacha.
Levanta su rostro y me mira fijamente, sus pupilas están dilatadas, apenas se distinguen, pero lo están, sus ojos muestran algo que ya había visto antes, en Alejandro. Rabia.
— ¿Te acostaste con él? —suelta y no sé a qué se debe su pregunta.
— ¿Qué dices Enzo? ¿Por qué?
—No puedo sacármelo de la cabeza Josh —se pasa las manos por su cabello— ¿lo hiciste con él?
—Enzo...
— ¡Contéstame! —me grita y yo retrocedo un poco.
— ¡No, no lo hice con nadie Enzo!
Puedo ver cómo sus músculos se relajan nuevamente, al parecer eso lo tenía muy tenso ¿Por qué? Se acerca a mí arrastrando los pies.
—Lo siento —me abraza y pone su cabeza en mi hombro—. Es que la idea de que alguien más te haya tenido me duele.
Él empieza a llorar, escucho sus sollozos.
—Enzo... —hago una pausa— Nosotros...
—Ya lo sé, terminamos, pero ¿qué harías tú en mi lugar? —intensifica el abrazo.
Puedo sentirlo derrumbarse y no quiero verlo así, sé por todo lo que ha pasado.
—Todo lo que te pasa me importa, Angelo, y no quiero que nadie te haga daño —se separa de mí y me mira fijamente—. Y si tengo que volver aquí y quedarme a vivir lo haré. Y lo sabes.
No puedo decir ninguna palabra, solo puedo escucharlo.
—Porque, aunque lo nuestro no funcione, haré lo que sea por ti. Estaré ahí para ti en todo momento. Seré tu baúl si lo necesitas.
Él me mira esperando alguna reacción de mi parte, alguna respuesta.
— ¡Mierda! —vuelve a abrazarme y comienza a llorar nuevamente— ¡Te juro que haré lo que sea!
Lo separo y él me miró extrañado.
—Josh ¿Qué pas...?
No le doy tiempo a terminar, estampo mis labios en los suyos como he querido hace tiempo.
ESTÁS LEYENDO
Extraño
RomanceJoshua estuvo enamorado toda su vida de su mejor amigo Adrien, pero el destino les impedirá obtener su libertad. ¿Qué harías Si el amor de tu vida se olvida de tí?
