Capítulo Final

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Hay un capitulo antes de este por si wattpad los trae primero aqui

JOSHUA

Abro los ojos lentamente y la luz blanca me ciega al instante, intento levantarme pero el vial que tengo en mi brazo me lo impide.

—¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?

—Tranquilo, cariño, estas en el hospital.

En ese momento vuelve a mi mente lo último que recuerdo.

—¿Enzo? ¡Enzo!, ¿Dónde está Enzo? —Mamá intenta calmarme como puede y se sienta a mi lado— Mamá, ¿Dónde está? —una lágrima recorrió mi mejilla.

—Cariño... No lo ha conseguido —una sonrisa triste aparece en su rostro—. Falleció cuando la ambulancia llegó, no había nada que pudieran hacer.

—¿Por qué a mí, mamá? El no merecía morir, ¿Por qué lo hizo?

—Josh... él empujo a Adri para quedar frente a ti... Te salvó la vida.

—No sirve de nada si no lo tengo a él —comencé a llorar sobre ella.

Mi pierna ardía y me dolía apenas la movía, levanté la sabana para ver que la tenía vendada.

—La bala lo atravesó y llego a ti, has tenido suerte.

—¿Puedo verle?

—Déjame preguntar ¿vale?

—Vale...

Mamá salió de la habitación y yo tomé el móvil que estaba en la mesa a un lado y revisé los mensajes. Solo tenía uno de Olivia.

Liv: Mas te vale no morirte, o te revivo y te vuelvo a asesinar...

Josh: Tranquila, no te libraras de mi tan fácil.

Cuando vuelvo a dejar el móvil el fondo de pantalla que tenía con Enzo apareció, era una que nos habíamos sacado en navidad donde estábamos abrazados. No puede irse, no ahora.

Mamá volvió luego de veinte minutos seguida de una enfermera y una silla de ruedas.

—¿Estas listo? —asentí— Vamos.

Me subieron a la silla y nos fuimos hasta la morgue donde aún tenían su cuerpo sobre una camilla metálica y cubierta con una sábana blanca delgada.

La enfermera lo destapo lentamente y pude verlo. Estaba completamente pálido, frio, era raro verlo ahí encima, sin su alegría de siempre. Será raro no escuchar sus chistes malos, no sentir sus besos o sus abrazos.

Me acerqué lo más que pude para hacer un poco de fuerza y verlo mejor y hay algo que si me llamo la atención y es que sonrió hasta en su último suspiro, estaba sonriendo sobre la camilla y eso me hizo soltar un par de lágrimas más sobre él.

—Siempre has sido tú, Enzo, nunca hubo nadie más que tú —le di un beso en sus mejillas y le pedí a mamá que me llevara.

—¿Cuándo podremos irnos? ¿Le harán funeral?

—¿Quieres hacerle uno? —me preguntó mamá una vez que llegamos a mi habitación.

—Si, somos la única familia que le quedaba, mamá, no podemos dejarlo solo así.

—Déjame ver qué puedo hacer ¿vale? Y con respecto a lo otro, nos iremos mañana en la mañana.

—Está bien.

—Vine lo más rápido que pude... —dice Adri jadeando y empujando la puerta.

—Hola Adri... —le digo triste.

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