ADRIEN
Ya hace más de 5 días que me tienen ingresado aquí, ya quiero irme a casa y poder dormir cómodo, o comer algo que tenga sabor a comida.
Me giro y veo la libreta que me trajo aquel chico hace unos días, aún no la he usado, lo único que hice cuando lo vi salir por la puerta fue ver lo que tenía escrito en la primera página.
NUESTRA PROMESA
"— Prométeme que, si en algún momento nos distanciamos, me buscarás, de todas las maneras posibles, aunque me consideres un extraño, búscame.
—Te lo prometo, Koala, por más que te desconozca iré tras de ti."
Mi cabeza empieza a dolerme y me golpeo para que pare, aunque suene raro, funciona.
Odio no poder recordar esto, pero hay algo que aun no comprendo.
¿Por qué lo recuerdo todo menos a él?
No recuerdo ni siquiera haberle conocido y que haya venido hace unos días se sintió bien, o eso creo.
Escucho la puerta abrirse así que vuelvo a dejar la libreta en su lugar, mamá y el doctor entran. Ella se sienta a mi lado.
—Buenos días, Adrien —empieza—. Veo que ya estás mejor —me sonríe.
—Digamos que sí.
—Eso está bien —él vuelve a sonreír—. Solo venía a decirte que te acabo de dar el alta, ya puedes volver a tu casa.
—Doctor Hopkins, se lo solicita en trauma, Doctor Hopkins, se lo solicita en trauma. —dice una voz femenina por el megáfono.
—Bueno pues, esa es mi llamada, nos vemos luego —se detiene antes de irse—. Por cierto, tendré que verte cada dos semanas para ver tu progreso ¿Está bien?
—Está bien, Doc. Adiós —él se va.
Mamá saca una mochila y me tiende algo de ropa.
—Fui a buscarla a casa, ahora ve a cambiarte esa bata horrorosa. Ya me cansé de verte el culo.
—Está bien mamá —ruedo los ojos y ella deja un beso en mi frente antes de salir de la habitación.
Me levanto de la cama y me dirijo al baño. Me veo en el espejo y estoy horrible, mis ojeras son más grandes de lo normal, mi piel está totalmente pálida, no se distingue su color oliva, y los moretones en mi rostro tampoco ayudan, siguen un poco inflamados, me veo en el espejo las carcas en uno de mis costados, sonde el coche impactó.
Durante estos días me pasaba de estudio en estudio, resonancias magnéticas, psicólogos, de todo, pero por lo menos pudimos descartar accidentes más graves. Hasta ahora solo me diagnosticaron con amnesia disociativa, sea lo que sea eso, solo sé que fue luego de que aquel chico viniera.
Termino de cambiarme y me veo en el espejo, mamá me trajo una camiseta y unos pantalones holgados para que esté cómodo.
Salgo del baño y veo que ella está esperándome sentada en la cama.
— ¿En serio no me has traído ropa interior? la miro y apuntó a mi entrepierna.
— ¿Te la hubieses puesto si lo hacía? —ella enarca una ceja.
—Buen punto ¿Nos vamos?
—Vamos.
Saliendo de la habitación mamá se encuentra con Claudia que también iba saliendo y se quedaron charlando un momento.
—Veo que ya estás mejor, Adri —ella me sonríe— Josh se alegrará de saber eso.
—Te dejamos Clau, quiero hacerle una comida especial al señorito —le guiña un ojo—. Nos vemos.
— ¡Adiós!
Al llegar a casa dejé todas mis cosas en el sofá de la sala y subí en dirección a mi habitación.
— ¡Más te vale llevar estas cosas de aquí, Monroe!
—Está bien —vuelvo y tomo mis cosas y las subo conmigo.
Al llegar me tiro en mi cama y la disfruto un momento, me estiro completamente sobre ella.
Me levanto un poco apreciando mi habitación y sigue igual que antes, agradezco que no se haya metido mamá y haya querido limpiarla como siempre.
Salto de la cama y me pongo a sacar todas las cosas de mi mochila. Cuando saco la libreta que Josh me regalo algo se cae de ella.
Es una foto de Olivia, él y yo en lo que parece una feria, hay una rueda de la fortuna en el fondo.
Un leve recuerdo vuelve a mi mente, pero se esfuma enseguida.
¡No recuerdo nada de eso!
Me impacienté un poco y caminé por toda mi habitación con la foto en mi mano, me duele no saber nada, no recuerdo la feria.
Bajo las escaleras corriendo hasta llegar a la cocina donde mamá estaba con su delantal sacando la lasaña del horno.
— ¿Sabes de cuando es esto? —le digo suspirando.
—Aw —ella se enternece—. Que tiernos se ven los 3 aquí. —ella sonríe.
—Mamá, te lo pregunto en serio, no puedo recordar nada de ese día —mis ojos se tornan vidriosos.
—Adri, ven aquí —se saca los guantes y me abraza acariciándome el cabello.
Entre sus brazos suelto todo el llanto que estaba conteniendo, esto va a ser difícil, mi cabeza me duele.
—Tranquilo cariño, el doctor dijo que tardarías en recuperar toda tu memoria. Solo ten paciencia.
Me separo de ella y la miro fijamente, ella deja un beso en mi frente.
Unos golpes a la puerta me traen de nuevo a la realidad.
— ¿Esperas a alguien? —le pregunto.
—Tengo un leve presentimiento de quien podrá ser.
Ella tiene una sonrisa maliciosa, pero a la vez feliz en su rostro.
— ¿Por qué no vas a ver quién es?
—Está bien —ruedo los ojos y voy hacia la puerta con pisadas cansadas.
Cuando la abro lo primero que veo es su pelo enmarañado y sus ojos azules.
¿Qué hace él aquí?
***********************************************************************************************
Nota del Autor:
Muchos lo extrañaron y Adrien volvió.
Espero que les haya gustado el capitulo.
Les agradecería que siguieran compartiendo y votando la historia.
Los quiero <3
E.A.H
ESTÁS LEYENDO
Extraño
RomantizmJoshua estuvo enamorado toda su vida de su mejor amigo Adrien, pero el destino les impedirá obtener su libertad. ¿Qué harías Si el amor de tu vida se olvida de tí?
