Una chica que tras vivir por muchas cosas que alteraron su paz interior y salud mental, tras tantos años de anhelo esperando cruzar el velo de la muerte, un día "cualquiera" conoce a un chico de tes oscura y grandes ojos café; ella que siempre pensó...
Llegué casi a las 4 de la tarde, bajé del avión, y volví a pedir un taxi, está vez al hospital. No iría a la casa, eso lo haría después.
Llegué con todo y el equipaje, fui hacia donde me dijo Patho. La ví llorando, mis hermanos estaban allí temí que hubiera pasado algo.
- ¿Que paso? ¿Cómo está mamá? - Les pregunté, ya me habían preocupado.
- No lo sé. Dijeron que estaba mal. Ya no dieron más noticias luego de eso. - Dijo Patho.
- Maldición - Murmuré, ellos me vieron. Pero igualmente no me dijeron nada - ¿Están dejando entrar visitas? - Pregunté.
- No, no están dejando entrar. - Oí decir a David.
Me senté con ellos. Estaba preocupada. A pesar de que me veía seria. No tenía apetito.
Y así paso el tiempo, hasta que a las 9 PM dejaron entrar, pasamos todos. Y allí estaba ella, acostada, nos sonrió.
- Ay... Me alegro de ver a mis cuatro hijos juntos, mis pequeños... Recuerdo cuando nacieron. Daniel, fue tranquilo, era pequeño y gordito, David, jajaja, eras bien flaco - Les dirigió la vista a ellos, ellos sonrieron con lágrimas - TN, nació por cesárea y con 7 meses, tenías ganas de salir a explorar, eras como una muñequita de trapo. Y Paty, ella nació normal, eras muy inquieta. Mis pequeños... Vengan, denme un abrazo - Dijo, nos acercamos - Siempre los amare, no importa que, siempre, siempre los amare, ya veran que con la misma de Dios con la que salimos adelante antes, lo haremos ahora, y los veré lograr muchas más cosas espectaculares a las que ya lograron, si bien, no les pude dar muchos lujos, quiero que sepan, que siempre trate de hacer lo mejor, y quiero que tengan en mente, que Los Amo, en verdad, Los amo, como no tienen idea mis niños y niñas. - tenía un nudo en la garganta.
- Yo también la amo mucho mamá - Dijo Patho, tenía la voz quebrada y estaba llorando.
- Jajaja ay Patricia - Dijo mi mamá - ¿Y por qué estás llorando pues?
- Venite, es que vos, puya, más mal la vas a poner - Le dijeron mis hermanos y se llevaron a Patho, ellos también iban mal. Y no querían que mamá los viera así. Me vieron, a mí y luego a mamá yo les Asentí y luego salieron.
Tomé la mano de mi mamá, su mano era pequeña, si tenía algo, era que había sacado las manos de mi papá, grandes y dedos largos, ella me vió a los ojos, pasó su otra mano quitando mi cabello, de mi ojo, acaricio mi mejilla de ese lado.
- Al final, veo que si lograste lo que querías, aprendiste a ser fuerte. ¿Sabes? Aún recuerdo que antes, eras muy hablanchina y que te reías, no se que le pasó a la joven soñadora y risueña que eras antes - Me dijo - Pero, creo que tienes tus razones, no todos son capaces de pasar por lo que pasaste, y 2 veces, has demostrado que puedes aguantar mucho, que eres muy fuerte, sólo, que ¿Sabes? Extraño tu sonrisa, ¿Me podrías hacer un último favor?- Le Asentí - Bueno, últimos favores, quiero que cuides de tu hermana, quiero que te cuides, no quiero que sufras como yo lo hice por culpa de tu padre, si bien saque algo bueno de todo eso, ustedes, pero se sufre demasiado, no quiero que tú pases lo mismo, quiero que te centres en ti, y ya llegará alguien, ya verás, sera el indicado, sólo recuerda, que de amor no se vive - Le Asentí reteniendo las lágrimas - Y ¿Crees que podrías darme una sonrisa tuya? Hace tiempo no te veo sonreír.
Sentí que mi alma se contrajo, empecé a recordar todos los buenos y malos momentos que había pasado junto a ella. Y una sonrisa se formó en mi rostro, las lágrimas no se aguantaron más y empezaron a caer. Ella sonrió. Yo me acerqué a abrazarla.
- Mamá, por favor, quédese, no se vaya, es lo único que me queda bueno además de mis hermanos, quédese más tiempo. Por favor. Lamento todo. Se que no fui la mejor hija, lo lamento, perdón. Pero por favor, no se me vaya. - Le dije abrazándola, ella me correspondió, mi voz estaba quebrada.
- Ay... Linda, tú sabías que este momento llegaría, ¿Cómo pensabas reaccionar? Tú sabes que la muerte no se puede atrasar. Me gustaría quedarme y seguir cuidándote, pero, ya es mi hora. Además, aunque no quisiera, estoy lista y si ya es mi tiempo, pues, ya es mi tiempo. Y siento que estoy lista para la muerte, al fin y al cabo es una etapa más de la vida.
- No diga eso... - Le dije llorando, ella también lloraba, había empezado a acariciar mi cabello.
- Yo también debería pedirte perdón, no debí tratarte así cuando eras más pequeña, nunca fui una buena madre, y también por juzgarte, y pensar que te conocía. - Me dijo, recordé la vez que me dijo que era una pesadilla. No me recordaba de eso.
- No, no tiene porqué pedir perdón. La amo mucho mamá, cómo usted no tiene idea. Y siempre la amaré, es sin duda, uno de los más grandes ejemplos a seguir, siempre luchando, fue y es una gran guerrera.- Le dije.
- Yo también te amo.
En eso entraron mis hermanos y Patho, corrí mi cabello, tapando mi ojo y limpiando mis lágrimas. Ellos se acercaron a decirle cuánto la amaban.
Salimos, yo fui al baño, me lave la cara. Tenía la navaja en el bolsillo trasero de mi pantalón, saque la navaja y la ví. Hoy mas que nunca se mira más apetecible el hacer un corte. Subí la manga de mi camisa, y lo pensé, recordando la promesa que le hice a Michael.
Guarde la navaja.
Nos quedamos ahí. Esperando, Patho ya se estaba durmiendo. Ya casi era fin de año. Cuando vimos que iban los médicos hacía la habitación de mamá. Nos levantamos a ver.
- ¿Que está pasando? - Dijo Daniel preguntado a una enfermera.
- La señora está muriendo. Si me disculpa - Dijo y entro, Patho empezó a llorar, e intento entrar, yo la agarré.
- Patho, déjala. - Le dije haciendo más fuerte el agarre.
- ¿¡Estás bromeando!? ¡Mi mamá está muriendo y no puedo hacer nada! ¡Necesito ir! - Dijo.
- Pues, lo siento, pero no pienso dejarte ir, deja a los médicos hacer su trabajo.
- ¡Eres una insensible! ¡Déjame ir! - Dijo, sostuve mi agarré, una vez se calmo, la solté, estábamos frente a la puerta, viendo como trataban de reanimarla. Ella nos sonrío desde la cama, sentí que sólo con su mirada y su sonrisa nos decía que nos amaba y que nos cuidaria desde el cielo. Sentí mi alma romperse. Se escuchó un pitido. Ella había muerto. Patho empezó a llorar.
Y se sentó frustrada. Salio un doctor.
- Lo lamento mucho. Pero la señora Julia Ramírez de Guillén, ha muerto hoy a las 12:00 AM. Si me disculpan. - Dijo y se fue. Ellos me vieron, no sabían que era lo que ella me había dicho, pero eso tenía que ver con que hubiera agarrado asi a Patho.
Vieron como las lágrimas caían en mis mejillas, todo se torno oscuro en ese momento.
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Dios... Ahorita que estaba leyendo para corregir los errores ortográficos me puse a llorar re feo...