20: El centro comercial

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Capítulo 20: El centro comercial

Estaba en el centro comercial esperando a Ezra ya que habíamos quedado que nos veríamos aquí. Él no había podido ir a buscarme porque tenía unos "asuntos" que resolver, ya me imagino cuáles serán esos asuntos, y hace que hierva de rabia y celos.

Compré un helado para entretenerme un rato mientras él llegaba y también para ignorar el hecho de que me encontraba sola. Le envié un mensaje indicándole que estaba en el piso dos en una heladería llamada "Delicious".

Por alguna razón estúpida mi mente hizo flashback del momento en que Ezra y yo nos besábamos la noche del concierto, como sentía sus suaves labios devorando los míos y sus manos grandes y firmes acariciando mi espalda, y sin mencionar el día que lo vi con la toalla cubriendo solamente la parte inferior de su cuerpo, de su hermoso, perfecto y sexy cuerpo... Nada más el recordar estas imágenes me dan sensaciones en el pecho y en otro lugar que por vergüenza es mejor no mencionar.

Pero sacudo la cabeza negándome a seguir sintiendo esto, porque yo misma me estoy haciendo daño. No entiendo porqué sigo teniendo esperanzas después de que él me ha dejado todo en claro, no debería seguir confundiéndome. Me he puesto a pensar que estoy confundiendo amabilidad con atracción, él sólo ha sido amable conmigo. Es muy triste ver cómo mi necesidad de cariño, atención y afecto viajen a tales niveles de confundir su trato hacia a mí y exigirle que tenga algo conmigo cuando claramente eso no se obliga, hasta yo me sentiría incómoda si alguien sintiera lo mismo que yo siento por Ezra hacia mí. Ha sido demasiado tolerable conmigo, y eso que me he comportado como una idiota, así que a partir de hoy lo trataré con amabilidad, no es culpa de él el no corresponder mis estúpidos sentimientos.

Duele, no te voy a mentir, pero la vida sigue, esta simplemente es una experiencia más y debo aceptar vivir con ese hecho y seguir adelante.

Mientras le daba una lamida al helado una gota cayó en mi camisa provocando que la manchara. Estas cosas sólo me pasan a mí.

-Pareces una bebé.- Dijo quien esperaba.

-Hasta que por fin llegas.- Me quejé.

-Sí, sorry por eso, pero estaba resolviendo unos asuntos como te dije por mensaje.

-Sí, tranquilo.- Respondí con gentileza recordando que hoy trataría de ser amable y dejaría mi sarcasmo e ironía hacia un lado.

-¿Hacia dónde vamos primero?- Preguntó.

-Iremos primero a una tienda de ropa.- Dije levantándome de la silla.

-Perfecto, quizás pueda comprarle algo a Hannah allí.

-Bien, vamos.

Caminamos hasta la primera tienda que vimos pero no me gustó mucho, así que fuimos a la siguiente.

-Exigente, ¿no?- Bromeó con su estúpida sonrisa de lado.

-No es eso.

-¿Entonces qué es?

-No lo vas a entender y tampoco te lo voy a explicar.- Dije riendo.

-Ah ok, me parece perfecto.- Respondió riendo también, lo que causó que me riera aún más, posteriormente causando el mismo efecto en él, y así terminamos riéndonos como los propios idiotas caminando hacia la próxima tienda.

Poco a poco dejamos de reírnos, y nuevamente nos pusimos serios.

Cuando entramos a la siguiente tienda me gustó mucho, así que quise comprar aquí. De seguro deben estar confundidos del porqué no entré en la anterior y en esta así, y es porque no me dió buena espina, es algo loco, lo sé, pero tampoco sé cómo explicarlo, es como un sexto sentido de tiendas, equisde.

Tan cerca pero tan lejosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora