22: Confesiones

833 64 51
                                        

Capítulo 22: Confesiones

Estábamos abrazados, él acariciaba mi hombro con las puntas de sus dedos mientras mi cabeza reposaba en su pecho.

Estaba tratando de asimilar lo que había ocurrido hasta hace poco, y aún no creía que Ezra y yo habíamos hecho el amor.

Una sonrisa se formó inconscientemente en mis labios y me sentí como una tonta enamorada.

-Ezra.- Pronuncié su nombre en apenas un hilo de voz.

-¿Sí?- Respondió soltando el aliento que aún contenía rastros de alcohol.

-¿Esto es real?- Pregunté anonadada por todo.

-Sí.- Musitó dando un bostezo.

Sonreí para mí misma y me quedé callada disfrutando de su compañía.

-Mei, ¿te puedo hacer una pregunta?- Esto me tomó desprevenida y generó curiosidad en mí por lo que fuera a preguntar.

-Sí, dime.

-¿Qué te pasó en el pecho?- Esa pregunta me hizo sentir una sensación que se me hace imposible de describir, eran tantas emociones combinadas que no sabía cuál era más fuerte.

Es algo inexplicable porque estaba normal, pero sentía miedo y al mismo tiempo vergüenza, también incomodidad, dolor y tristeza por recordar lo que me había pasado, sin embargo mis ojos no brotaban lágrimas a pesar de que tenía ganas de llorar.

-Sino quieres responder la pregunta está bien, no quise incomodarte, lo siento.- Se disculpó algo preocupado porque no había podido darle ni una sola respuesta.

Estaba tratando de hallar mi voz, por más que intentara decir algo no sabía qué decir. -No es eso.- Hablé finalmente.

-¿Me puedes o quieres contar?- Insistió con amabilidad.

-Creo que después de haber estado íntimamente contigo puedo contarte qué sucedió.

En realidad estaba dispuesta a contarle todo. Nunca me gusta hablar de mis traumas, odio con mi vida dar lástima, y sobre todo me gusta ser reservada porque creo firmemente que nadie tiene que saber el infierno por el que pasé, además muy pocas personas saben lo que me ocurrió, pero con él era diferente, podrá sonar cursi o cliché, pero con él quería destaparme y mostrar quien era realmente, quería que conociera todo de mí sin excepciones, y yo también quería conocer todo de él.

-Te escucho.- Respondió en voz baja.

-Cuando tenía 8 años fui a un campamento con mi escuela y...- Le conté todo, sin omitir detalles. Él me escuchó atentamente interviniendo en algunas partes haciendo preguntas y así sucesivamente. Por primera vez contando mi historia no me dieron ganas de llorar, me sentí en paz, tranquila, sin preocupaciones a que me fuera juzgar.- Y así es como tengo estas horribles cicatrices en mi pecho.- A lo último se me quebró un poco la voz porque todavía me afecta estar marcada de esta manera, me hace sentir poco atractiva.

-Pues a mi parecer no son horribles, son todo lo contrario, hermosas. Creo que son un símbolo de lo valiente que has sido. Dicen que los más grandes guerreros cargan cicatrices en sus cuerpos, como los vikingos por ejemplo, mientras más cicatrices mejor, porque demostraba su valentía en batalla, y tú luchaste Mei, quizás no lo ves de esa manera pero es así. Eres una persona admirable, no cualquiera hubiera podido con esa carga y tú pudiste y saliste adelante.

Esas palabras de aliento me hicieron sentir única, querida, importante, y más aún porque provenían de él; la persona a quien amaba y quería en mi vida.

Analicé esas palabras y tenía razón, había podido soportar esta carga y no me suicidé en el intento. Quise verle el lado positivo y creerme una guerrera. Por un momento me imaginé como una ninja que había ido a una misión para salvar a su pueblo y en el transcurso fui secuestrada por un lunático que me torturó y me hizo estas marcas, sin embargo fui rescatada por mi equipo y pude huir, pero aún así logré la misión y me dieron un reconocimiento por haber cumplido una excelente labor. Todo esto me lo imaginé con gráficos de Naruto, hasta aparecía Kakashi diciéndome que sería la próxima Hokage. Lo siento por ti Naruto, te quité el puesto, equisde.

Tan cerca pero tan lejosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora