16: Revelación.

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   —Jefa...

   — Quedamos en que me llamarías por mi nombre — la fogata ardía e iluminaba el rostro de la rubia quien se acercaba cautelosa  su compañera.

Hyeju se limitaba a cerrar sus ojos,  imaginando un escenario que se aproximaba, sentía que su corazón latía intensamente y que podía ser escuchado por Chaewon, que estaba a escasos centímetros de su rostro. 

   — No entiendo por qué aún tienes esa costumbre de tensarte cuando estamos solas.  

   — Es porque, usted,...

   — ¿Te gusto?

     Le susurró delicadamente al oído. Esta acción sólo hizo que Hyeju volteara su rostro ruborizado en dirección a los labios de Chaewon. Sintió su respiración caliente.  Quería probar sus labios, por lo que inclinó la cabeza y esperó, esperó un segundo, luego dos y cuando pasaron los tres segundos más eternos de su vida, abrió sus ojos inquieta y notó que la causante de su nerviosismo la veía con una gran sonrisa de victoria:

   — ¿Pensaste que iba a besarte?

"Te gusta divertirte conmigo ¿eh?, como sabes que es verdad. Esa sonrisa tonta que tienes  hace que luzcas como una caricatura". 

  — Haces bromas muy pesadas.  Golpearía tu hombro si no fuera muy abusivo de mi parte — repentinamente sintió un golpe proveniente de Chaewon —, ¡ah! No sabía que eres tan fuerte. 

  — Una policía debe saber cuándo aplicar fuerza, ¿no es así?

Hyeju le sonrió de vuelta y estrelló suavemente su hombro contra el de su compañera.

  — ¿Eso es todo lo que tienes? Eres muy débil. 

  — Esto no es un combate de artes marciales mixtas. 

  Sin darse cuenta, Chaewon apoyó su cabeza en el hombro de su compañera. Sus respiraciones tranquilas se sincronizaron y el tiempo se desvaneció. 

   — Sabes Hyeju, a veces me pregunto por qué me gustas tanto si apenas te conozco, me agradaría que fuéramos más cercanas.  He estado interesada en ti las últimas semanas y ha pasado mucho tiempo desde tuve estos sentimientos  por alguien; no quiero que esto sea pasajero, aunque al principio confieso que eso esperaba. Déjame conocerte... 

   Hyeju entró en pánico. ¿Qué debía decirle a la inspectora Park?... ¿quizás que debía acabar con ella y con las pruebas de la policía? o ¿talvez comentarle que tenía que cumplir una orden de la cabecilla del grupo criminal más popular del momento?... No se atrevía a tanto, ni siquiera a abrir la boca y responderle. 

    — ¿Ya te han dicho que te ves hermosa pensando?

  Se sentía irreal que su jefa se fijara en ella, no podía pasar, ¿por qué la líder del equipo policial tenía que enamorarse de una delincuente como ella? La respuesta era clara: se enamoró de Son Hyeju, no de Olivia Hye.

   — No has dicho nada, a veces me preocu...

  Chaewon no pudo terminar la frase pues los labios de Hyeju cerraron los suyos, y no tuvo más remedio que devolverle ese gesto inesperado y tierno, sonreía embobada sintiendo la calidez de su boca.  Los segundos transcurrían y ya era suficiente para ambas, necesitaban respirar, y finalmente se separaron agitadas:

   — Sé que querías esto desde el día en el que te llevé a casa.

   — ¿Cuándo fue eso?, no recuerdo que nos hayamos reunido más de dos veces en mi  apartamento.

   — Cuando la jefa Park se emborracha olvida fácilmente.

    — Así que tú me acompañaste esa vez —sonrió impresionada —. Creo que debería tener más cuidado con la gente que frecuenta mi morada. 

   — Deberías saber con quién te relacionas — su sonrisa se transformó en una mueca imperceptible a los ojos de una distraía Chaewon. 

   — Gracias por llevarme hasta  la cama. Creí que fue Jinsoul, pero ella me habría dejado tirada en la puerta.

   — Ella te habría dejado tirada en el piso, revolcándote en tu propio vómito.

   —¡Hey!, ¡yo no soy de vomitar! — río indignada. 

   — Esa noche Jungeun se quemó con la sopa caliente  por tu culpa, porque yo tomé una carne de la mesa que hizo que se resbalara.  

   — No recuerdo nada pero hubiera sido divertido ver a Jinsoul casi al borde de las lágrimas cuidándola. Jungeun no necesita tanto drama, es sobria y reservada, todo lo contrario a Jinsoul.

   — Cero que son muy parecidas, empezando que ambas son policías.

   — También abogadas. 

   — No lo sabía.

  — Pues ahora lo sabes. Mira que es bueno comunicarse con las demás personas para tener datos de interés en tu memoria — su expresión se volvió oscura y dejó de sonreír. 

   — ¿Pasa algo, Chaewon?

   — Creo que eres peor que el caso que trato de resolver... eres tan enigmática y cerrada que no conozco tus verdaderas intenciones. 

Hyeju palideció y soltó cuidadosamente el agarre de sus manos, comenzaba a sudar y no quería que la rubia notara su leve temblor. 

   — Jefa Park,  me gustas. No te confundas, hay tantas cosas que quiero contarte, aunque sé que no es el momento oportuno para que te enteres.

   — Lo sé perfectamente.

   — ¿Qué?, ¿qué cosa? — su boca enmudeció y un sudor frío recorrió su columna, pensó que expuso su macabro plan. 

  — Que te gusto, quería que lo reconocieras. No te pongas tan nerviosa tonta, no es como si fueras una criminal y acabaras de hacer algo muy malo.

   — Eh, no, no estoy para nada nerviosa.

   — ¿Entonces por qué reaccionas así todo el tiempo cuando estás conmigo?, ¿hay algo que te molesta de mí?

   — Nada de lo que hagas puede molestarme. Es sólo que he vivido ciertas experiencias en mi vida que me han marcado y  para ser honesta, nadie se había preocupado por mí así como lo haces tú. Yerim dice que es natural reaccionar así, pero no debe volverse  rutinario, así que tengo que trabajar en mí. Aprovechando que tocamos este tema, quería darte las gracias por acompañarme en este proceso. Y bien, te propongo algo ante el maravilloso cielo estrellado.

    Repentinamente una sensación de paz la limpió de toda negatividad, olvidó también su acuerdo con Chuu y respiró hondo.  Señaló la magnífica bóveda de estrellas que lucía sus mejores galas en la oscuridad del misterioso bosque:

   — Si te parece bien mi idea, puedo comprarte una estrella que tenga tu nombre, como muestra de mi agradecimiento y recuerdo de esta noche junto a ti, Chaewon.

   —  No necesito que lo hagas, el dinero no es más que un capital simbólico para adueñarse fantasiosamente de un astro. Las personas le damos el verdadero significado a los episodios más gratos o dificultosos en nuestras vidas, y si una estrella es símbolo de un hermoso momento como este, estoy de acuerdo en que me la regales sin la necesidad de pagarla... mejor dame ese dinero a mí.

   — Eres muy analítica, como una INTP. 

Rieron disfrutando de tenerse la una a la otra. 

    — Mira aquella estrella, es tan resplandeciente como tú.

   — ¿Esa será nuestra estrella? Es muy linda.

   — Tan linda como Park Chaewon.

  Eran dos almas gemelas que acaban de conectarse.  Hyeju elevó su mano hasta el relajado semblante de la rubia y acarició su suave rostro. La joven la imitó y  atrajo su cuello para dejarle un tímido beso en la frente. Por un instante, dejaron de percibir el frío del bosque.  La luminiscencia del fuego resaltaba el color ámbar en sus rasgos físicos.  Tocaron sus frentes con suavidad y se abrazaron como si su vida dependiera de ello. 

    —Te quiero, Hyeju. 

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¡Al fin se confesaron!

Identidades Difusas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora