Sipnosis

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Cuando se habla de grandes eventos sociales, el apellido Relish está entre los más mencionados. Sus fiestas son conocidas por ser extravagantes y de las mejores. Pasaban años y esta familia seguía siendo una gran celebridad.

Sin necesidad de crear polémicas estaban en la boca de todos. La familia Relish era de las pocas que había alcanzado la fama con trabajo duro.

Compuesta por un matrimonio de casi 30 años de duración. Un director de cine muy famoso por sus grandes obras en la pantalla grande. Un hombre serio y siempre bien recibido, conocido por su fuerte carácter y su muy amable forma de ser. Su nombre, Miguel Relish.

Su esposa, Kiara Relish, también atada al mundo del cine, una actriz de las grandes y mejores en la industria. De las mujeres más hermosas y talentosas en su trabajo, dedicada e inteligente. Una mujer muy alegre y risueña, siendo también una madre ejemplar.

Esta hermosa pareja cuenta con tres hermosas hijas. Cada una con su toque especial, pero de ellas se conocerá más adelante.

También tienen atado un secreto en su cuello que desencadenará un sinnúmero de problemas dirigidos mayormente a sus hijas. ¿Puede haber peor pesadilla para un padre, el que sus hijas estén en peligro constante?

Siempre que se habla de la familia Relish están involucradas sus fiestas. Esta familia vive de lo bueno que la prensa puede hablar de ella. Así que cada logro es una excusa para celebrar.

El día de hoy, el logro motivo de celebración era la inauguración de la editorial de la hija mayor de los Relish.

— Noly lo hizo de nuevo.— murmuró Danela, la hija del medio de los Relish. Su hermana menor, Alen, la acompañaba mientras buscaba en la cocina algo para beber.

— Déjalo ya, papá y mamá están orgullosos de ella, es normal que le hagan una fiesta.— le respondió mientras atrapaba una botella de agua del fondo del refrigerador.

— Claro, su hija perfecta ha logrado otra cosa en su vida. Casi todas las fiestas de esta casa tienen su nombre.— mencionó mientras bebía un trago de whisky. Su hermana le dedicó una ojeada rápida y negó con la cabeza.

— Quizá si tú pusieras un poco de tu parte...— Alen le quito el vaso de las manos a Danela y lo alejó.— Papá y mamá también harían una fiesta para ti.

— ¿Y robarle a Noly toda la atención? Pasó, prefiero seguir siendo la decepción de esta familia, eso a mi se me da bien.— volvió a tomar el vaso y se lo acabo de golpe. Alen negó con la cabeza y desapareció entre la poca gente que había llegado temprano.

Danela solo miraba a su hermana con un toque de celos, para ella no había celebración desde que se dislocó un tobillo y tuvo que dejar la natación. Ese deporte se le daba de maravilla y por culpa de un pequeño accidente ya no podía practicarlo más.

Desde entonces entro a la universidad, estaba estudiando algo que realmente no le llamaba la atención y se la pasaba de fiesta en fiesta. De club en club con sus amigos.

Veía como su hermana irradiaba felicidad por cada poro de su cuerpo y se sintió miserable. Sus padres hablaban maravillas de su hija mayor con cada invitado mientras Danela estaba ahí solo observando.

Se atrevió a ir hasta donde su hermana, la felicitaría y luego copiaría el acto de desaparición de su hermana menor.

— Hermana.— llamó y sonrió, a pesar de sentir envidia por su suerte, la amaba. Era su hermana a fin de cuentas y tampoco Danela era una mala persona.— Me alegra mucho tu nuevo logro.

— ¿Segura?— Noly la abrazó mientras no la dejaba apartar. Revolvió su cabello y le dio un beso en la mejilla.

— ¡Me despeinas, idiota!— Danela se peinó el cabello rubio con sus dedos para después pararse derecha.— Me voy.

SANO amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora