Las tres juntas de nuevo
Gustavo llegó al departamento rebosando de alegría por la noticia. Su madre le había dado los detalles de que encontraron el paradero de Danela gracias a un informante de adentro.
— ¿Y esa alegría?— preguntó Max con solo los pantalones de pijama desde la cocina.
— Tienen el paradero de Danela.— respondió Gustavo con una sonrisa, tanta era su emoción que le dio un fuerte abrazo a Max. Esta también se puso muy feliz y comenzó a saltar.
— ¡Joder que gran noticia!— gritó y corrió hasta la habitación donde dormía plácidamente James.— ¡Despierta infeliz, tienen el paradero de Danela!
— Joder, cállate...— susurro James entre sueños.
— ¡Despierta!— gritó también Gustavo emocionado lanzándose en la cama.
Su mejor amigo se incorporó poco a poco, procesando apenas la información y soltando otro grito más. Salto de la cama y corrió casi por todo el piso.
— ¡Mierda, Noly se va a poner feliz!— grito en ese momento desde la sala de estar.
— ¡Y Alen!— también corrió Max dando tumbos en el suelo.
Gustavo sonrió mientras miraba su teléfono. No dejaba de pensar que pronto su madre le avisaría sobre un plan de rescate. Aunque le aseguro que esto podría tardar algo ya que involucraría también una emboscada para capturar a Daniel.
Al parecer las cosas en la mafia estaban turbias. Nadie confiaba en Daniel como futuro líder de esta, porque era un niño y tenía muchos enemigos. También se hablaba de una posible traición, pero nada era seguro.
— Ya quiero contarle a Noly, estaba muy desanimada cuando hablamos.— comentó James sentándose de vuelta en su cama. Max se recostó y Gustavo solo se sentó en el suelo algo cansado.
— ¿Crees que... Este bien?— preguntó Max. Fue inevitable no sentirse mal al preguntarlo directamente, pero necesitaba hacerlo. James carraspeo.
Gustavo solo sonrió con pesar y asintió mientras algo en su corazón le decía que Danela, su niña traviesa, estaba bien. Pronto la rescataría y volvería a escucharla molestarlo.
— Se que sí.— aún así afirmó mientras se ponía de pie. Se sentía más seguro si lo decía en voz alta.— Intentaré descansar, mañana Vivían quiere hablar con nosotros tres. Imagino que dará más detalles y esas cosas.
— Amo a tu madre.— soltó Max y Gustavo le lanzó una almohada.— ¡Solo decía!
— Cállate o te corto la lengua.— lo amenazo con lanzarle otra almohada mientras ambos salían de la habitación de James a las suyas.
La mañana había llegado, y con ella un plan súper detallado referente a la emboscada hacia la mafia de Daniel.
Como se encontraban en Alemania, era muy difícil conseguir acceso directo hasta Daniel. Era su hogar y donde todo por más retorcido que estuviera, seguía estando bajo su mandato. Así que usando el desequilibrio en la organización a su favor podían entrar en sus propios terrenos. Salvando a Danela y capturando a Daniel y a su padre, si tenían suerte.
— La idea es infiltrarnos por unos cuantos días, y cuando tengamos todo listo, entraremos en este edificio.— Vivían vestida con chaleco antibalas y pantalones de carga negros, señalaba puntos en un mapa gigante sobre la mesa. No parecía necesaria su vestimenta como si fuera a la guerra, pero la hacía lucir igual que los demás agentes, lo que le brindaba autoridad.— Está es su casa, es un edificio que cuenta con pisos para todos en la familia. Su padre, su prima y un amigo muy cercano viven en los últimos pisos. Sospechamos que Danela está capturada en el último, donde vive Daniel.
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SANO amor
RomantikUn secreto puede corromper una familia completa. Los problemas de nuestros padres no deberían de ser un problema el cual los hijos deban de cargar, o peor aún, pagar las consecuencias. Cuando la seguridad está en riego, la vulnerabilidad convierte e...
